El BNG abordó con la comisión de hostelería de la AED la necesidad de un plan de choque

La Voz LALÍN / LA VOZ

DEZA

Representantes del BNG de Lalín mantuvieron un encuentro con la directiva de la nueva comisión de hostelería de la Asociación de Empresarios de Deza (AED) para conocer sus inquietudes y demandas tras el cierre de los negocios dentro de las restricciones fijadas por la Xunta. Desde la formación nacionalista creen que no hay debate a nivel gallego sobre esta medida, pero sí que debería haber algún elemento corrector para equipar la pérdida ante situaciones dispares. Como incidía ayer el portavoz lalinense del BNG, Francisco Vilariño, en estos momentos la situación no es la misma en un municipio de costa que en Lalín, donde la temporalidad del cocido incrementa el impacto económico del cierre de la hostelería.

Vilariño trasladó a la comisión que «non é certo en absoluto que o Concello non poida adicar máis recursos propios que os 250.000 euros previstos en axudas para eles», como les había comunicado el gobierno local. El portavoz nacionalista resaltó la buena situación económica de las arcas municipales tras la gestión en el anterior mandato y que «hai músculo para activar un plan máis potente e ambicioso», además de recordar que Lalín tendría la opción abierta por la Diputación de destinar el 20 % de la línea uno del Plan Concellos. Dijo que a su formación le parecen escasas las ayudas, además de cuestionar la negativa a suprimir o rebajar las tasas.

Desde el BNG proponen activar un plan de choque para el sector de la hostelería, aplicable también para otros, donde se establezca una línea de ayudas directas a los afectados con más dotación económica y también acordar cuanto antes la exención de tasas para que entre en vigencia en el 2022. Otra cuestión propuesta pasa por implementar campañas que pongan en valor la hostelería una mes que mejore la actual situación pandémica, del tipo de Lalín con Gusto, y que pueda haber «un arranque económico máis potente», apuntó Vilariño.

Otra cuestión sobre la que incidió es que, si como ocurrió en el 2020 sobra dinero al convocar las ayudas, que no se decida otorgarlo a otras cuestiones y que revierta en otras vías de apoyo a esos sectores. También hay preocupación con el retraso en los pagos, planeando acortar los plazos y que se agilice la convocatoria de las bases.