En busca de las llamadas perdidas

Una veintena de estradenses se entrenan para encontrar llamadas perdidas o ver a los nietos por whatsapp


a estrada / la voz

A Esther Docampo sus hijos le regalaron su primer móvil cuando falleció su marido. «Por se me pasaba calquera cousa, para andar no coche e iso...», explica la estradense. Ahí empezó su pesadilla tecnológica. La luz verde intermitente de los mensajes no leídos la incomodaba y nunca era capaz de descifrar de quien eran las llamadas perdidas. Le echó un cable su nieta de 12 años. «Escribiume nun papel a que teclas teño que darlle para mandar mensaxes ou para lelos», explica. Ese fue el mejor remedio. Después, en un viaje a Portugal, una amiga le enseño a hacer fotos, aunque reconoce que «non sei miralas ben». Esther es una más de los veinte mayores de 65 años que participaron ayer en un taller de Cruz Roja para ejercitarse en el manejo de móviles.

Cuentan las monitoras, Nuria Vilalta y Siara Rey, que a los mayores les cuesta mucho buscar números en la agenda, guardarlos o comprobar las llamadas perdidas. Los alumnos no buscan explotar el potencial de sus smartphones. Algunos ni los tienen ni los quieren. Solo aspiran a «non molestar» a los suyos con el típico: «Mírame aí a ver quen chamou». «Dinmo unha vez pero para a próxima xa non me acorda», lamentan.

Las fotos de los nietos

Entre las motivaciones del alumnado -con abrumadora mayoría femenina- tiene mucho peso los nietos y los familiares que viven lejos. Es el caso de María del Carmen Puente, que estrena móvil con la intención de intensificar la comunicación con su hermana de Suiza y poder ver las fotos de sus nietos de Caldas y Campo Lameiro. Y el de Lola Tapia, que tiene una nieta en A Coruña de la que le llegan fotos casi todos los días.

En el mundo de las tecnologías de la comunicación, Teresa Chedas es una privilegiada. Tiene un hijo en Chile con el que se comunica por Skype y también maneja el whatsapp. Asiste al curso porque quiere ser autosuficiente. «Teño xente que me axuda, pero quero aprender a facelo eu sola. Acender e apagar xa sei e contestar e chamar tamén, pero teño moito que aprender», dice. A su lado se sienta Marina Meilán, que de Internet no quiere saber nada. Maneja un móvil básico y lo que busca es aprender a revisar o borrar los mensajes recibidos. De la misma opinión es Carmen Bernárdez. «Eu solo o uso para chamar ou para que me chamen. Bo é que sei cando non ten carga. Cando se lle acaban os cartos vou á tenda onde comprei o móbil, que por certo hai unhas mozas moi agradables. De fotos e do resto non quero saber nada», declara.

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