El secretario comarcal de Unións Agrarias, Román Santalla, aseguró ayer que esta organización está trasladando al sector «optimismo» donde otros «sementan pesimismo». Habla de la situación del sector lácteo y no esconde la realidad: «crisis, si, e agravada pola actitude da empresa Río que disfruta arruinando a xente». Pero asegura que «o sector móvese, o mercado mellora e o prezo sobe a nivel mundial europeo e hai industrias que van subir o prezo aquí e Río vai a quedarse aislado».
Santalla manda mensaje optimista, y lo está trasladando a diversos foros socioeconómicos como el de la maquinaria con quién se reunió ayer. Quiere contrarrestar a «radicales do sector» que tratan de «reventar» los acuerdos de Madrid, y, como explicaba, impedir que haya parto feliz en este momento de embarazo, en alusión al proceso del pacto de productores, industrias y distribución, con el Ministerio de testigo.
Precios y filosofía
La comisión de seguimiento del acuerdo será el día 21. «Unións aposta polo acordo hasta as últimas consecuencias» al ser un acuerdo respaldado mayoritariamente y fundamenta la apuesta en que «ós sindicatos resúltanos máis doado estar sempre coa estaca levantada pero a responsabilidade e o sentido común oblíganos a pelexar por estos acordos», dice. Citó que Central Lechera a va formalizar contratos homologados y cumplir los acuerdos alcanzados. En esa línea estarían también Pascual, Puleva y Lactalis, entre otros posibles. Y, son las grandes, las que tiran por el sector. Y recuerda el sindicalista lalinense que en estos acuerdos se apuesta por el precio pero aún con mayor interés «pola filosofía das relacións sectoriales estables».
En la línea del acuerdo están los gobiernos de Madrid y de Galicia, destaca Santalla, quien además de la comisión de seguimiento activada en Madrid, quiere y «esperamos que a haberá» que el gobierno gallego active una a nivel gallego que vigile la evolución en Galicia de los acuerdos de Madrid. Y, apostilla, «si é que algún empresario se quere quedar fora tratar de convencelo de que é mellor estar dentro, porque os radicais sempre prefieren quedar fora e móvense ben no barullo».