Los entresijos de la muerte

Rocío G. | Amelia F. a estrada | lalín

DEZA

LUISMY

Reportaje | La comarca celebra el Día de difuntos Rubín tiene un cementerio con una entrada civil y otra religiosa y Cora uno a derribar

31 oct 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Además de estar llenos de lápidas, los cementerios de la comarca están llenos de anécdotas que los vecinos guardan celosamente. Con la muerte no se juega. En cambio, sí se pleitea. El camposanto de Rubín es uno de los casos más curiosos del municipio estradense. Fue construido gracias a las remesas de los emigrantes cubanos, que dejaron bien claro que el camposanto debía tener una parte de carácter civil, para asegurar el enterramiento de cualquier vecino, fuera religioso o ateo. Por si el clero ponía impedimentos en el futuro, construyeron dos entradas independientes para la parte civil y la religiosa del cementerio. En A Estrada también hay un cementerio civil, aunque pocos se acuerdan ya de él. Está en una finca próxima a la antigua caseta de las autopsias, pero la hierba oculta las lápidas casi por completo. Allí se enterraban los evangelistas, los testigos de Jehová o los suicidas, que no podían recibir sepultura en los dominios de la iglesia. El cementerio de Cora es otro con una buena historia. De tribunales. Una sentencia obliga a derribar parte de los nichos, pero hasta ahora nadie ha tenido el valor de darle cumplimiento. No sólo no se vacían los nichos ocupados, sino que se siguen llenando sin problemas. Eso sí, la Iglesia no quiere líos. Por eso, según dicen, el cura da la última bendición sin entrar en la zona de conflicto. Sin embargo, en días como hoy los camposantos ofrecen una curiosa mezcla de vida y muerte y un derroche floral que anima a olvidar rencillas y a ver el lado amable de la muerte. Pensando en positivo también hay muchas curiosidades en los cementerios. En Castrelo (Forcarei) una lápida de 1921 recuerda a una «fiel esposa y modelo de madres cristianas» y otra de 1906 a dos «ejemplares cristianos». La religión cotizaba mucho en aquella época. En Codeseda hay un recuerdo «a la mejor esposa, madre y amiga». Turismo macabro Además, para los mitómanos hay una tétrica ruta por los cementerios. En Callobre está enterrado García Barros, en Berres Marcial y Avelina Valladares, en Codeseda Cabada Vázquez y en Figueroa descansan los restos de la esposa y el hijo de Castelao.