Crónica | Alcaldes y ediles de Lalín y A Estrada oficiaron trece ceremonias el pasado año Aunque la mayoría de los vecinos de la zona pasan por la vicaría, cada año aumentan las parejas que eligen como escenario del enlace el salón de plenos de su concello
28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?asarse supone todo un reto para muchos. Una vez se decide dar el paso todo son gastos. La mayoría de los vecinos de las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes pasa por la vicaría. Las bodas por la iglesia son las más frecuentes, pero entre los que optan por un matrimonio civil, cada año se incrementa el número de los que eligen como escenario el salón de plenos de su concello, en vez de la fría sala del juzgado. Las ventajas son muchas. Por un lado, los ayuntamientos suelen ser más condescendientes y no suelen poder inconvenientes para celebrar la ceremonia un sábado por la tarde o un domingo. Horarios que quedan fuera del propuesto por los juzgados y, además, la ceremonia resulta más barata que una boda por la iglesia. Algunos incluso, como el de A Estrada, permite a los contrayentes elegir la música. Para los que no saben qué poner, nada mejor que algo clásico como la marcha nupcial. Pero también dan a escoger a los novios entre Las cuatro estaciones de Vivaldi o una dulces pieza de Warner o de Bach. Si no les gusta ninguna de las opciones siempre pueden llevar la melodía que más les guste. Y parece ser que lo que más eligen los novios estradenses fuera del repertorio habitual es música de Milladoiro. En A Estrada se oficiaron el pasado año diez bodas, la mayoría en primavera y en verano. Y este año la agenda, de momento, está vacía. No le pasa lo mismo a los munícipes de Lalín que en el 2003 oficiaron tres bodas. Este año ya van dos y tres futuros matrimonios más han rellenado ya su solicitud. El alcalde, Xosé Crespo, casó a las dos primeras parejas que lo solicitaron en el Concello allá por el año 1995, mientras que el año pasado las ceremonias fueron presididas por los ediles del PP, Agustín López Torres y Fe Cortizo y por el nacionalista, Francisco Vilariño. Curiosamente Agustín y Fe repitieron con las dos bodas que van ya este año. Otro concejal de la oposición, el socialista Cristóbal Fernández, también se estrenó como oficiante. Fue en 1999 y casó a su hermana María del Mar. En A Estrada el alcalde, Ramón Campos, y los tenientes de alcalde son los que tienen competencias para oficiar los enlaces matrimoniales, aunque el regidor puede delegar en el edil que desee. El Concello de A Estrada da a alegir a los contrayentes la posibilidad de que la ceremonia se lleve a cabo en gallego en castellano. A la presentación, le sigue la lectura de los derechos y deberes y el intercambio de los anillos. Las flores que adornan el salón de plenos, en la mayoría de los casos, corren por cuenta de los novios que luego se las llevan. La mayoría de las parejas las dejan finalmente en alguna iglesia o en el cementerio, en la tumba de algún familiar. En la mayoría de los concellos, como ocurre en el de Lalín, los alcaldes no tienen ningún inconveniente en ceder el puesto al resto de los concejales, sean o no de su grupo, y que de esta forma tienen la oportunidad de casar a familiares y amigos. No siempre es los municipios con mayor número de habitantes donde más bodas en el ayuntamiento se celebran. Por el salón de plenos de la casa consistorial de Rodeiro pasaron el pasado año cuatro parejas, una más que por el de Lalín. Un alto porcentaje, teniendo en cuenta que en Rodeiro sólo se casaron en el 2003 doce parejas. Una lo hizo en el juzgado, cuatro en el Concello y el resto en la iglesia. Si A Estrada propone a los futuros contrayentes como horario los sábados o los domingos por la mañana o por la tarde, en Rodeiro, los novios eligen, sobre todo, el sábado. Algunos responsables municipale se encargan de adornar un poco el salón, acorde con la ceremonia, y hasta hay los que ofrecen a los novios un detalle, aunque sea un libro turístico del municipio o algún adorno simbólico. Luego está el asunto de los precios. En A Estrada, por ejemplo, se cobra 85 euros a los contrayentes en el caso de que alguno de los dos esté empadronado en el municipio y 120 euros, si los dos son de fuera. Por otra parte, Lalín es uno de los pocos concellos de la zona que cuentan con registro de parejas de hecho. La primera de ellas se apuntó el 21 de agosto del 2001 y la última el pasado 12 de febrero. En total, en la lista figuran once.