Reportaje | Alternativas al laicismo infantil La escasez de sacerdotes y la dispersión de catecúmenos obligará a centralizar en una parroquia las enseñanzas a impartir en catorce y a fletar autobuses
02 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Los sacerdotes escasean en A Estrada, los catequistas también y los fieles tampoco sobran. Los jóvenes en misa de doce pueden contarse con los dedos de una mano y los que son capaces de seguir la homilía sin charlas ni bostezos son casi una especie en peligro de extinción. Corren malos tiempos para la espiritualidad. Casi peores que para la lírica, que ya es decir. La crisis se presenta grave, pero para que la cosa no vaya a mayores ya hay quien ha empezado a arrimar el hombro en busca de soluciones. En A Estrada lo han hecho tres sacerdotes recién llegados. Eduardo Puga, natural de Carballo; Jesús Mera, de Vedra; y Osvaldo Mouriño, de Vilagarcía, aterrizaron en el municipio a principios del mes de septiembre para atender nada menos que catorce parroquias estradenses. Desde entonces los jóvenes párrocos se encargan de evangelizar a los vecinos de Santa María de Loimil, San Pedro de Orazo, Santa María de Agar, San Miguel de Curantes, Santa María de Olives, Santa Baia de Pardemarín, Santa María de Riveira, Santa María de Paradela, San Miguel de Arca, San Andrés de Souto, Santa Mariña de Rivela, San Juan de Liripio, San Juan de Meavía y San Martiño de Dornelas. En sus homilías semanales los sacerdotes han detectado una asistencia infantil más bien menguada y han decidido coger el toro por los cuernos y empezar por el principio, que en este caso es la catequesis. Los sacerdotes tienen «censados» entre 150 y 160 jóvenes en las parroquias de su ámbito de influencia. No obstante, sospechan que todavía pueden residir en la zona bastantes más, así que están dispuestos a localizarlos a todos y a facilitarles al máximo el contacto con la iglesia. La dispersión poblacional y la escasez de catequistas pone las cosas más difíciles, pero los párrocos no están dispuestos a tirar la toalla. En lugar de ello, han puesto su imaginación en órbita y han ideado una alternativa para solucionar el problema de la actual ausencia de catequesis. La alternativa propuesta es la catequesis centralizada. Los sacerdotes pretenden impartir el catecismo todos los sábados por la tarde en la parroquia de Agar -una de las más céntricas de la zona que abarcan- y facilitar el desplazamiento hasta allí de todos los jóvenes de la zona. Para que la distancia no sea un problema, los párrocos intentarán fletar tres autobuses desde las distintas aldeas de la zona y han iniciado ya las negociaciones con diversas empresas de transportes. La idea es brillante. Pero falta la financiación. Los sacerdotes buscarán la colaboración de empresas y particulares que quieran ayudar a subvencionar el transporte de los catecúmenos o el mobiliario que hará falta para adecuar el local social de Agar. Buscan además catequistas para desarrollar un ambicioso proyecto que abarcaría, además de la preparación de los jóvenes para comuniones o confirmaciones, el adoctrinamiento de personas adultas.