RASTRO DE AIRE | O |
03 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.PIENSAN, DISCUTEN y programan los prebostes en Bruselas. También en Madrid, Santiago, A Estrada y Lalín. Lo hacen en la dimensión de sus foros con más o menos brillo de cámaras y con objetivos salvadores siempre. Ponen c onsiderandos hasta el infinito en los resultados de su estrujamiento de seso, ponen por otra parte en el mismo volumen, ponen asimismo en mil sitios más. Todo es crear y sellar alternativas de futuro, de camino a seguir, de ruta obligada. Siempre con el objetivo de salvación, con el objeto de mejorar, para la corrección de problemas. El mundo que es más pragmático sigue andando mientras ellos piensan, crean y programan. La gente que es realista busca el rodeo a tanto considerando, a tanto asimismo y a tanto además. Raramente confluyen, escasamente se aplauden sinceramente mutuamente, incluso el voto, creo yo, es por interés propio, no mutuo. Y con estas circunstancias permanentes, con esta situación estable, con el desajuste consciente entre arriba y abajo el mundo sigue girando. Entre vuelta y vuelta, de repente, los de arriba se dieron cuenta que los de abajo, los asentados en el medio rural, quieren comer a diario, quieren tener servicios como los urbanos y cambiar menos de zapatos por tanto chapotear. Resulta que la planificaicón de arriba no funciona abajo, que las salidas de futuro crean desierto y hambre, que desde la moqueta se ve el mundo distinto que desde las cortes ganaderas y que para tomar leche desnatada primero hay que ordeñarla como entera, y eso se hace abajo. Los objetivos de arriba son de futuro. Abajo se hace camino a cualquier parte, que conlleve supervivencia.