El Real Madrid entra en barrena

Desde el adiós de Zidane, la gestión de Florentino solo ha agravado la situación hasta la guinda ante el Ajax


La Voz

Por si quedaba el menor atisbo de duda, el Real Madrid decidió compendiar todos sus males en la primera parte de un encuentro que fue un viacrucis. Llegó caminando sobre el filo de la navaja y no se cortó a la hora de lanzarse al vacío. El caos en el que se sumió con la salida de Cristiano y Zidane vivió ayer su episodio final. Temporada en blanco, a excepción del Mundialito. Con especial sangría en la Liga (de la que se descartó casi antes de empezar) y la Copa del Rey (brindando el título en bandeja al Barcelona).

Desde que empezó el siglo, al Madrid se le escaparon los tres grandes títulos desde el 2003 al 2006, del 2008 al 2010 y en la temporada 2012-2013, aparte de la actual. Además, en los cursos 2004-2005, 2005-2006 y 2009-2010 no consiguió llevar ningún trofeo a sus vitrinas.

Cuando el esperpento del fichaje de Lopetegui y su posterior destitución parecía la escena cumbre de la pantomima en la que ha convertido Florentino al campeón de Europa defensor del título, el partido ante el Ajax fue la guinda carnavalesca, incluyendo la cantada de Courtois (el fichaje elegido tras la marcha de Cristiano Ronaldo en detrimento de un delantero de garantías).

El duelo de ayer, lejos de servir para voltear una situación dramática, contribuyó a hurgar en una herida en la que Solari volvió a meter el dedo a conciencia. Insistió el entrenador en sus elegidos. O, más bien, en sus descartados: sobre todo, Bale (cuyo representante le dijo anteayer a la afición madridista que tenía que besar por donde pisase el galés), Marcelo y Ceballos. En la grada asistían Odriozola e Isco (ovacionado por el Bernabéu cuando saltó en la segunda parte contra el Barcelona), acompañados de Brahim Díaz, flamante fichaje de invierno de Florentino. El vestuario está partido, Solari no seguirá (está por ver si termina la temporada). La herencia es temible.

Sobre el césped, otros terminaron no menos señalados (en realidad, ya lo estaban): Kroos, Modric y Carvajal. Los tres se encargaron de confirmar las sospechas (suscritas por Álvaro Benito, despedido por ello) y deconstruir el mediocampo y la defensa. El próximo inquilino del banquillo, si le deja Florentino Pérez (que está por ver, ya que él asume la dirección deportiva), tendrá que afrontar una remodelación sin precedentes.

La lesión de Lucas (el gallego es de lo poco que se salva en la nefasta situación y hasta ayer tiró del equipo) dio pie a otro detalle para la reflexión: es posible haber asistido a inicio del fin de la etapa de Gareth Bale como jugador del Real Madrid. Primero recibió la bronca del preparador por su lentitud al salir a calentar y después la del público por otro error que casi cuesta el tercero (llegaría, pero por medio de un garrafal error de Courtois en un saque de falta de Schöne). Además, no acabó el partido porque se lesionó y los cambios estaban agotados. Tampoco lo acabó Nacho, expulsado, en la línea de todo lo acontecido ayer.

Más allá del histórico resultado ante el Ajax, cuesta ahora no pararse a analizar el modo en el que Zinedine Zidane abandonó el club argumentando: «El equipo necesita un cambio para seguir ganando».

Cambios hubo. Pero lo de ganar, en estos momentos, es digno de letra de comparsa de Carnaval.

El Bernabéu dice basta

Amador Gómez

Con el 1-4, tras varias pañaoladas, los aficionados, muy indignados con los suyos y con la nefasta planificación deportiva de Florentino Pérez, abandonaron el estadio para no sufrir un suplicio mayor

Con Sergio Ramos en el palco de jugadores por haber forzado una amarilla en Amsterdam, Isco y Mariano fuera de la convocatoria, Lucas Vázquez y Vinicius lesionados a la media hora y el Real Madrid eliminado desde el minuto 18, la afición del Bernabéu explotó contra su equipo, a quien ya abucheó con fuerza cuando el campeón de Europa estuvo muy cerca de encajar un tercer gol en el primer tiempo. También pitó otra vez la grada con ganas a Bale cuando saltó al campo, después de que el representante del galés asegurase en la previa que la afición madridista «debería besarle los pies» por todo lo que ha hecho por el club blanco.

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