El Valencia sonroja a un Madrid de pena máxima

oscar bellot

DEPORTES

AFP7 vía Europa Press

El conjunto blanquinegro golea al equipo de Zidane con un «hat-trick» desde los once metros de Carlos Soler y castiga la falta de vigor del once que presentó el marsellés en Mestalla

09 nov 2020 . Actualizado a las 09:17 h.

El Valencia con menos pedigrí que se recuerda en mucho tiempo sonrojó al vigente campeón de Liga, que pagó la falta de fundamentos con que armó su once Zinedine Zidane. Sin Casemiro y Hazard, de baja por coronavirus, al marsellés no se le ocurrió otra que prescindir de Mendy y Kroos para dar la enésima oportunidad a Marcelo e Isco, con un espléndido pasado pero un gris presente y un futuro aún más oscuro. El resultado fue una estruendosa goleada que pesará lo indecible durante el parón, con el Barça acortando distancias y el Atlético observándole ya por el retrovisor al Real Madrid, que tendrá tiempo para rumiar sus desaciertos, empezando por los del técnico en Mestalla.

Superiores en intensidad, actitud y ritmo, los jóvenes valores del Valencia pasaron por encima de los curtidos pero poco energéticos futbolistas del cuadro visitante, incapaces de sobreponerse a una serie de enredos que les dejaron aturdidos, cuando deberían cavilar si ya dimitieron con su alineación antes de saltar al pasto.

Solo ha ganado el Real Madrid uno de los seis últimos envites a los que ha acudido sin el factor corrector de Casemiro, la pieza más valiosa de la plantilla, con permiso de Sergio Ramos. No tiene igual el 14, pero si en su ausencia se echa más gasolina al fuego envidando con cromos fuera de forma, el desenlace difícilmente puede ser otro que el de un incendio monumental. Baste decir que los blancos, de rosa en Mestalla, terminaron con Mariano y Jovic, dos defenestrados por Zidane, como dupla atacante para dar cuenta de su desconcierto estratégico.

Y eso pese a que el Madrid golpeó primero. Conectó Marcelo con Benzema, que sacó un derechazo desde la frontal del área para ponerla en la escuadra, ayudado por un sutil desvío de Guillamón. Pero le duró poco la alegría a los visitantes. Percutió Gayá por la izquierda y su centro topó en el brazo de Lucas Vázquez. Ni a la primera acertó Carlos Soler, frenado por Courtois desde los once metros, ni a la segunda, contenido por la madera. Tuvo que ser Yunus Musah el que embocase. Ni por esas. El estadounidense y Lucas Vázquez estaban en el área en el momento del golpeo de Soler. Tocaba repetir el lanzamiento. A ver si a la cuarta, pensó el capitán del Valencia. Demostró personalidad. Misma dirección pero más fuerza y precisión. Gol, ahora sí legal, pese a que Courtois volvió a adivinarle la intención.

Tormenta perfecta

No precisó mucho tiempo el Valencia para girar el duelo. El infortunio volvió a cebarse con Varane, que despejó contra su portería un balón sin mayor peligro y ni el francés, lento y blando en la corrección de su error, ni Courtois pudieron ya arreglar un desaguisado para el Madrid que, a falta de tecnología de la línea de gol, certificó el VAR. Segundo tanto en propia puerta en lo que va de temporada del central, que no acaba de olvidar su aciaga noche en Mánchester tres meses atrás. Reclamaron los visitantes falta de Cheryshev sobre Asensio en el origen de la jugada. Lo pareció, desde luego, pero Gil Manzano no la consideró tal y desde el VAR tampoco le corrigieron. Munición para la polémica que no deberá opacar la justa derrota del Madrid ante su enorme vulnerabilidad.

Estaba noqueado el equipo de Zidane. Su falta de atención defensiva era una invitación continua para que el Valencia se pegase una fiesta de las buenas. Pugnó Gayá en el área mientras la retaguardia visitante asistía con actitud contemplativa y la bola le cayó a Maxi Gómez, encimado por Marcelo. Discutible que el brasileño tocase lo suficiente al uruguayo para derribarlo, mas Gil Manzano volvió a señalar otra pena máxima y Carlos Soler ajustició de nuevo, esta vez sin titubeos.

Pudo acortar distancias Asensio, pero Jaume se hizo inmenso en el mano a mano. Esa parte del cuerpo, pero de Sergio Ramos, terminaría por sellar la goleada. Despejó el central, acosado por Yunus Musah, con la extremidad que no debía. A Gil Manzano no le tembló el pulso y tampoco a Soler, autor de un hat-trick desde los once metros.

Retiró Zidane a sus dos extremos titulares y alistó a Odegaard y Rodrygo. Cuatro centrocampistas en busca del equilibrio al que renunció de inicio. De poco servía ya. Sin Casemiro no hay paraíso. Es uno de los mantras que persiguen al Madrid desde que el stopper brasileño regresó del Oporto. Quebradizo aun con su concurso esta campaña, sin él se consumió como un azucarillo el cuadro visitante en Mestalla. Con la inopinada, aunque involuntaria, ayuda de su técnico.