Iván Pedroso: «Ana Peleteiro puede conseguirlo todo»

El excampeón olímpico y entrenador de la triplista no sabe dónde está su techo, pero sí que está capacitada para ser una número uno


GUADALAJARA / ENVIADO ESPECIAL

Primero fue la familia, y luego llegó el plan futuro de vida. Iván Pedroso (La Habana, Cuba, 1972) lo ganó todo en salto de longitud, se casó y tuvo una hija en Guadalajara, así que hasta allí se fueron mudando atletas para trabajar con él. Como Ana Peleteiro. «Estar cerca de mi niña es lo más importante. Tengo que estar aquí. A mí me gustaría estar en un lugar de costa, porque en mi país estuve toda la vida cerca del mar. Pero también porque entrenar en la arena para los saltadores es muy importante, y aquí tenemos que entrenar en algún terreno pequeño de voley playa y son pequeños. Este año no vamos a poder hacer arena, pero es lo que hay. Hay que adaptarse», explica sentado en un sofá en el domicilio de la laureada triplista gallega.

-Ya son tres años trabajando juntos.

-Yo hacía tiempo que habría querido entrenarla. Pero ella tenía su grupo y con Juan Carlos [Álvarez, el entrenador de la etapa de Peleteiro en la Blume] me llevaba muy bien, y además yo no soy de esos que se entrometen cogiendo atletas de otros, así que desistí... Una, cuando es joven, lo que busca es la comodidad, los amigos, y qué mejor sitio que donde encuentres eso. Pero yo la ayudaba mucho, y veía que le hacía falta un poco más de presión. Todo pasó poco a poco. Nelson [Évora, pareja de Peleteiro] tuvo un problema con su antiguo entrenador, al que también conozco, y con el que me llevo bien, y Ana fue la que me habló para que la entrenara. Pero venía con excusas. Hablé con ella y con Nelson. Y también con Alberto [Suárez, el mánager de Peleteiro], que me preguntó qué hacía falta hacer. Era otoño y le dije a Ana «no hay problema, te doy hasta marzo, pero si en marzo no saltas bien ni vas al Mundial ni nada, no me interesas».

-Fue su estrategia para pincharla.

-Ahí empecé a presionarla, aunque en realidad se presionaba sola. Yo le enseñaba todo, pero tenía que imponerle el respeto para que ella supiera que lo que le había advertido era serio. Poquito a poquito fue ganándose mi confianza. Mejoró su marca, así que, le dije, «vale, tienes tres o cuatro meses más. Vamos a seguir probando a ver qué pasa». Y empezó a madurar un poquito más, a creerse las cosas... Yo siempre le decía, «tienes que creértelo, yo te puedo entrenar, pero si tú no te crees las cosas, no hacemos nada». El entrenador hace un papel y planifica, pero la otra parte la hace el atleta. Yo fui atleta. Y poquito a poquito se fue metiendo más en esto, le fue gustando más, poniéndose más seria en los entrenamientos. Y eso ha sido lo que la ha llevado. Todos piensan que soy yo. Sí, yo supe la manera de que ella se centrara en esto, y ella lo aprovechó.

-¿Qué teclas tocó, más de mentalidad, más técnicas?

-Desde pequeñita Ana era muy técnica, por eso saltó 14,17 con 16 años. Mal no saltaba. Pero si tú estás muy bien, pero tu mente se va y otras cosas te entretienen, no haces nada. Siempre se lo digo a mis atletas, que pasa como con los ríos, que algunos muy grandes van dejando su agua a pequeños ríos en desembocaduras. Nuestro camino tiene que ser recto, porque cada desvío que tengas, el rendimiento... Vas perdiendo caudal, hasta que entras luego en el mismo camino. Y los desvíos son las distracciones, los problemas personales, la indisciplina, que eso conmigo no funciona. Mi clave es enseñarle a todos que el camino del saltador es corto, y aquí no pasa como en los deportes colectivos, en los que el equipo depende de muchos y si un día tienes fiebre quizá el equipo gana; aquí te sientes mal y lo pierdes todo. Esa fue la clave que yo utilicé con Ana y ha respondido bien, ha empezado a ganar títulos. Se lo dije, «tienes que creer en ti, cuantos más títulos tengas, cuanto mejor saltes, todo irá mejor: vas a estar más tranquila, vas a estar mejor monetariamente, y eso va a hacer que entrenes mejor, a nivel personal todo el mundo te va a reconocer y te van a invitar aquí». Como le dije el año pasado: «Nunca habías pensado que irías al Hormiguero, a La Resistencia o al programa de Galicia [Land Rover], o invitada a los premios [la gala Los40 Music Awards]. Eso no ha sido porque tú eres simpática o porque hablas, eso ha sido por tus resultados». Los resultados son el árbol, y todos esos actos son la fruta de tanto sacrificio, porque nosotros nos perdemos muchas cosas y ganamos otras. Pero todo viene de lo mismo: entrenas bien, compites bien, logras medalla, ganas títulos, y luego viene todo asegurado. Y una persona como ella, tan carismática, que habla fácil... Nadie sabía cómo es, hasta que la han visto. La tenían por una chica rebelde y decían de todo. Pero yo estoy muy contento de haberla sacado de donde estaba, no solo por los títulos, sino por la persona. 

-Ha sido un cambio grande.

-Eso para mí como entrenador... Es nuestro objetivo. Que salte, y que avance como persona.

-¿Qué importancia tiene para ella este grupo tan armónico que ha formado?

-En todo grupo siempre hay cosas. Unos entrenan por aquí, otros por allí, pero al final... Es bueno que todos hagan ejercicios juntos. Para Ana, más todavía, porque tiene en el grupo a la mejor, [Yulimar Rojas, vigente campeona mundial]. Es una ventaja que no tienen las demás competidoras, que no saben cómo está Yuli. Y nunca la deja relajarse. Yulimar se entrena como una máquina. Cuando está bien, es una máquina... Eso es muy importante para todo el grupo. Inspira a todos y no deja bajar la guardia a nadie.

-¿Tiene Ana dentro una futura número uno como piensa ella?

-Ana puede conseguirlo todo. No tiene nada que ver la diferencia de tamaño. Yuli es un talento, pero se entrena muy fuerte... Tuvo un año malo. Se desvió del camino y lo pagó. Ana le ganó y le ganaron todas. Le digo «da igual que seas un talento, porque si no entrenas, si no tienes ambición y si no haces las cosas con ganas de ganarle a todo el mundo... Entonces, ¿para qué entrenas?». Se lo digo a Ana, que el año pasado en su primera prueba vino y le ganó a Yuli. Y le dije, «¿ves? todo es posible». Depende de ella. Tienes que creerte las cosas. Las cosas no pasan si tú no te las crees. 

«Su movimiento de brazos la está frenando y vamos a cambiarlo»

Pedroso tiene claro que la progresión de Peleteiro, todavía de solo 23 años, continúa. «Todavía no ha alcanzado su techo. Hay un detalle que ya quería hacer el año pasado, pero que dejé para más adelante porque tenía que mejorar otras cosas más importantes. Pero ese ajuste pendiente es lo que haremos esta temporada. Va a ser muy clave para ella y le va a permitir dar un salto grande. Es un problema de movimiento de brazos. Yo siempre se lo he visto y le he dicho ‘‘ese movimiento de brazos que haces te está frenando y hay que entrenarlo’’. Ella lo entendió y hemos empezado a introducirlo en el entrenamiento a todas horas.

-¿En qué consiste el cambio en el movimiento de brazos?

-Afecta al primer salto, que ya es muy largo y muy bueno. Pero ella hacía un movimiento y como que el brazo derecho iba al revés, y cuando caes, al llevar el brazo al revés, como que te frena. Ahora lo que estamos intentando es que el brazo siempre vaya hacia adelante. Es un cambio importante. Hay otras chicas que saltan así como ella, con esa técnica, y no es bueno. Porque llega un momento en que te estancas y llega un momento en que llegas a un límite y no pasas de ahí hasta que no cambies eso. Esto le va a hacer mejorar el resto del salto, que automáticamente va a crecer. Creo que este va a ser un año muy importante para ella. Te lo digo yo.

-De instalaciones no van sobrados, sin módulo cubierto para evitar el frío durante los meses de invierno.

-Esta provincia tiene una cosa muy buena. Estamos aquí como privilegiados, con todas instalaciones para nosotros y demás. Nos ayudan mucho aquí. Pero el único problema que tenemos es que esta es una ciudad fría, de las más frías de España, y no tenemos un módulo para cuando empezamos a hacer cosas más técnicas, y tenemos que irnos a entrenar a Madrid o irnos a entrenar a otro sitio. Ahora en enero vamos a Portugal, primero porque hay mar y se está más caliente, para entrenar en pista cubierta, con más calor, porque es una etapa importante antes del Mundial en pista cubierta. Necesitamos entrenar sin este frío. Pero es lo que hay y nos apañamos.

El refugio de Ana Peleteiro en la Alcarria

Paulo Alonso

La triplista gallega vuela con el equipo de Iván Pedroso en el entorno espartano de Guadalajara

El sol se acerca a lo alto del cielo de la Alcarria cuando en las pistas de atletismo de Fuente de la Niña apenas se oye el machacón paso de los coches por la A-2, las voces de un grupo de escolares que cumplen el expediente de las horas de clase con juegos en el estadio, el jadeo de futuros opositores a policías y bomberos mientras entrenan y el resoplido de un puñado de atletas populares. También empiezan a entrenarse algunos saltadores y velocistas. A las 12 aparece la figura longilínea de una mujer de 1,92 metros, 72 kilos de peso, pelo rubio y corto. Canturrea Como un bebé, el sonido que sale de su voluminoso altavoz JBL. Durante las dos horas y media siguientes, el reguetón que sale del gigante aparato será la banda sonora del entrenamiento de uno de los grupos de super élite del atletismo mundial, que ha encontrado en el espartano entorno de Guadalajara el sitio idóneo para entrenar sin distracciones ni lujos. En armonía.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Iván Pedroso: «Ana Peleteiro puede conseguirlo todo»