Un modesto en la élite del remo

La trainera «Santa Olalla» de Ares logra un merecido ascenso a la liga San Miguel-ACT


Ares, una localidad de Ferrolterra de apenas 6.000 habitantes, se echó a la calle, bien entrada la noche del domingo, para recibir a sus héroes, la tripulación de la trainera Santa Olalla de Lubre, que regresaba de aguas de Portugalete, en la misma ría de Bilbao, en donde unas horas antes había conseguido un histórico ascenso a la primera división del remo de banco fijo, la Liga San Miguel-ACT. «Ares con vos, triunfadores», «Sempre con vos, grazas» eran algunos de los lemas de las pancartas desplegadas por los vecinos para darles la bienvenida, justo delante del Concello de Ares, en donde fueron recibidos. Llegaron en su furgoneta, como siempre, con la trainera enganchada en el remolque.

Cansados tras el largo viaje aunque conscientes y felices de lo que habían conseguido. Un hito histórico para una villa y para un club modesto, sin fichajes, huérfano de unas instalaciones modernas y adecuadas, con poco dinero y que compite con una trainera de segunda mano, que en el 2006 le compraron a Urdaibai. Fue el triunfo del remo en estado puro, chavales formados en la casa que ahora podrán ser protagonistas de esas regatas que en los últimos años vieron por televisión. «Todo ha sido como un sueño, algo increíble -señaló Julio Alberto Rañales, uno de los remeros y directivos del club- nunca nos planteamos el ascenso, aunque los resultados nos han ofrecido a la oportunidad de subir y la aprovechamos».

Eliseo, Toy, Peli, Juan, Adán, Rosco, Jandrino, Rambi, Abraham, Corra, Mahi, Piñeiro, Agus, Dani, Toni, Boki, Chechu, Sergio, Corde, Pedro o Julio son los nombres de estos héroes de Ares, hasta ayer anónimos para muchos vecinos. En su mayor parte son chavales que rondan los 20 años, con dos o tres veteranos, que están en el remo por pasión. De no ser así, sería imposible afrontar las dosis de sacrificio que requiere esta disciplina. «Llevan seis años remando juntos, el bloque, las ganas y la ilusión han sido claves para el éxito», asegura Agustín Fernández, patrón y entrenador. «Aquí no cobra nadie -añade Julio Alberto Rañales-, tenemos que poner dinero los remeros para viajar, nuestros coches o lo que sea. No sé con exactitud el presupuesto del club aunque no creo que llegue a los 50.000 euros para toda la temporada y para todas las actividades».

Subir a la ACT no les asusta, están seguros de que defenderán con dignidad a su pueblo. Les da más miedo cómo conseguir el dinero para viajar a disputar las regatas: «Supongo que en los próximos días la directiva nos sentaremos para analizar un poco toco. No sé cómo vamos a competir pero no vamos a renunciar», insiste Julio. Para Agustín Fernández el reto será aguantar el primer año: «Hay futuro», asegura.

En el play off de ascenso compitieron con tres traineras vascas. No pudieron con Ondárroa, que acabó en la primera posición, aunque sí con La Donostiarra y La Jarrillera de Portugalete. Fue un día de alegrías, pero también de lágrimas.

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