«Estoy orgulloso de haber logrado lo que nadie ha conseguido en triatlón»

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Siente que tiene margen de mejora y se fija el reto del oro en los Juegos: «Río es el principal objetivo»

21 sep 2015 . Actualizado a las 15:20 h.

Desde ahora, el poso que deje Javier Gómez Noya (Basilea, 1983) será sinónimo de la máxima excelencia en el triatlón. Sus cinco títulos no tienen precedente, y junto a su fiabilidad para encadenar podios en distancias y modalidades diferentes lo sitúan como el mejor de la historia. Antes de terminar el sábado de gloria en Chicago, atendió a La Voz.

-¿Qué significado le ha podido dar ya al pentacampeonato?

-No lo sé muy bien. Siento una alegría tremenda, claro, pero creo que es una de esas cosas que valoraré más con los años. Ahora me siento muy orgulloso por haber conseguido lo que nadie ha conseguido en este deporte y, pese a haber quedado segundo, de haber hecho una de las carreras más rápidas de mi vida.

-Llegó a inquietarse al salir algo retrasado del agua e ir en el segundo grupo en bici unos instantes. ¿O lo ve una anécdota?

-Fue una natación extraña. Llegué a la primera boya tercero y a mitad de natación seguía entre los 5 primeros. La parte final me pasó gente por la izquierda y ni me enteré, me confié un poco pensando que iba bien colocado. Finalmente salí del agua undécimo, lo cual está bien, pero al montar en bici alguien unos puestos delante de mí se cortó con el que llevaba delante. Cuando nos dimos cuenta había un pequeño hueco y hubo que tirar fuerte, pero en dos kilómetros estábamos delante de nuevo.

-¿Qué se dijeron Mario Mola, el ganador de la final de Chicago, y usted en meta?

-Me felicitó por haber hecho historia y yo le felicité por su carrerón. Porque hizo un carrerón con una natación buenísima y corriendo en 28:59 el último 10.000.

-Para el campeón olímpico Simon Whitfield usted es como el héroe final de un videojuego. No hay nadie ya más grande al que derrotar. ¿Le caló alguna felicitación especial?

-Aún no he podido ver todos los mensajes. Pero los de mis padres y mi hermano siempre son los más emotivos. Luego, muchos compañeros y rivales o exrivales que también me felicitaron. Al bajar del podio me encontré con Peter Robertson, contra el que tuve el privilegio de competir y aprender al principio de mi carrera y sinceramente se alegraba por mi victoria y por todo lo que había conseguido, y me felicitó de corazón.

-Desde ahora, ¿el gran reto ya es el oro en Río?

-Sí, Río es el principal objetivo de 2016. En el 2015 me queda alguna carrera más, pero nada importante, así que una vez que desconecte y recupere tras las vacaciones, la preparación irá enfocada a llegar lo mejor posible a Rio.

-Tras el cuarto Mundial, explicó a La Voz: «Para este título tuve que entrenar más de lo que jamás había hecho». ¿Este año entrenó más todavía o ya no hay margen?

-Más o menos hice lo mismo que el año pasado, aunque creo que todavía puedo hacer algunas cosas mejor. Pero aún no quise entrar en ese posible estrés mental de cuidar todavía más las comidas o dar aún algo más en las series. A ver si ese puntito extra lo puedo añadir el año que viene. Es el reto para el año olímpico, cuidar todo para mejorar. No quiero hacer nada más que no sea entrenar, comer y descansar.

-Pero, con los tiempos en la mano, ¿ha seguido mejorando?

-En tiempos hago cosas parecidas, pero he ganado experiencia, por la presión que pasé en carreras de nivel. Eso sí me ayudó.

-Tiene 32 años, al menos cinco más que los 12 mejores del ránking de las Series Mundiales.

-Muchos triatletas que no se veían ya ganando, de mi edad y más jóvenes, prefirieron probar suerte en la media distancia o en carreras sin drafting [posibilidad de ir a rueda en bici]. Yo me noto bien físicamente. Creo que las generaciones de ahora son mejores en carreras cortas, pero en las duras no ofrecen la respuesta que daban los Docherty, Khalefeldt y demás, quienes eran más duros en condiciones exigentes. En un triatlón así, como el de Auckland, ahora se generan diferencias de dos minutos entre el primero y el quinto, y antes eso no pasaba.

-Sus cinco Mundiales son algo único, pero nueve años seguidos en el podio casi lo son más.

-Los nueve podios en Mundiales son el dato que más me enorgullece de mi carrera. Es una bestialidad. Sé que la diferencia de repercusión entre acabar primero o segundo es enorme, pero el rendimiento es casi el mismo y pudo estar condicionado por un resfriado en un momento puntual. En nueve años tienes lesiones, pinchazos, contratiempos...

-Y lleva un 70% de podios en pruebas ITU desde los 18 años.

-Y en citas de máximo nivel. Es un dato que resume mi carrera y mi regularidad.

«En Galicia me siento muy valorado y querido»

El pentacampeonato tiene una dedicatoria amplia, pero que Javier Gómez Noya centra en tres personas: «Hay mucha gente a la que le debo mucho, a la que estoy agradecido, pero sobre todo se lo dedico a mis padres y a mi novia porque su apoyo ha sido clave».

-Su novia también es triatleta, la neozelandesa Anneke Jenkins. ¿Qué papel juega en su carrera?

-Es un apoyo fundamental. Ella estaba con otro grupo de entrenamiento en Boulder [Colorado] y me acompañó estas semanas para que estuviese lo más centrado y cómodo. Y me ayuda a poder entrenar y competir mejor.

-Además se complementan. La ven a ella más extrovertida y a usted más contenido.

-¿Sí? Es más joven y muy abierta, una persona muy simpática y agradable. Yo lo gasto todo entrenando. Nos complementamos bien.

-En Galicia esta vez se ha vivido quizá de forma aún más intensa su éxito. ¿Siente que aquí se valora todo lo que ha hecho?

-Me siento muy valorado y querido en Galicia. Y, aunque no hubiera ganado este quinto Mundial, me sentiría igual porque la gente ya hace tiempo que me lo demuestra. Pero que esta carrera haya generado tanta expectación y haya sido seguida de esta forma (pese a la hora) me alegra y es muy bueno para nuestro deporte.

-Es un buen lector. ¿Qué título cree que ha captado mejor la esencia del sufrimiento y la vida de un deportista de élite?

-Quizás el de Lance Armstrong [Mi vuelta a la vida], pero ahora, tras descubrirse su dopaje, ya no te crees nada de lo que cuenta. Me encanta ver reportajes sobre deportistas que se enfrentan a una máxima exigencia.