La esencia de este deporte


El sueño de cualquier jugador. Algo especial para aquellos espectadores que acuden por primera vez. Un acontecimiento que llega a todo el planeta. Wimbledon es el tenis en estado puro. Algo diferente que te subyuga nada más pisarlo. Habrá aficionados a los que les guste más el juego sobre tierra de Paris, y a otros el exotismo de Melbourne o el bullicio y la grandiosidad del US Open, pero en el All England se respira tradición, se huele la hierba regada, se contemplan las vestimentas más tradicionales, se revive la historia del deporte de la raqueta. Las pistas de entrenamiento de Aorangi Park, las instalaciones del Banco de Inglaterra en Roehampton, donde se disputa la fase previa.

Todo esto fue lo que maravilló a Rafa Nadal cuando en el 2002 disputó la prueba júnior, y desde ese mismo momento ganar allí se convirtió en su meta principal. Contra pronóstico de los que pensaban que su tenis no servía para hierba, Rafa ganó en dos ocasiones, una memorable ante Federer, disputando tres finales más. Ahora, tras su mala experiencia del pasado año, lesionado, acude sin torneo preparatorio, corto de adaptación y fuera de los 4 primeros cabezas de serie. Sin embargo, si salva las primeras rondas, siempre peligrosas en hierba, sus opciones serán las máximas, como siempre que sus rodillas se lo permiten.

En el camino de Nadal hacia unos hipotéticos cuartos con Federer, Isner y Wawrinka podrían ser sus principales obstáculos a priori, mientras que la parte del cuadro de David Ferrer parece la más incierta para clasificar a un semifinalista, con Del Potro como el más calificado rival del alicantino, pero atendiendo también a lo que pueden dar de sí los jóvenes Raonic, Dimitrov o Nishikori o veteranos como Kohlschreiber, Seppi o Nieminen.

El número uno, Djokovic, arranca con un difícil rival, Florian Mayer, y pudiera encontrarse con el renacido Haas en octavos antes de afrontar los cuartos con Berdych. Al checo le tocó un sorteo complicado con rivales de la talla de Tomic, Querrey o Gasquet.

Por último la gran esperanza de los aficionados ingleses, el jugador que consiga romper el maleficio de tantos años sin victorias británicas: Andy Murray, finalista ante Federer el pasado año, y posteriormente ganador del oro olímpico en estas mismas instalaciones. El escocés, ausente en Paris, ha dado muestras de estar preparado para el reto mas importante de su carrera. Puede alcanzarlo, pero al menos hay tres rivales que ya saben lo que es ganar aquí y que aspiran a repetir: para enriquecer su palmarés, y porque ganar en la catedral es lo máximo para cualquier tenista. Comienza Wimbledon 2013, apasionante como siempre.

Votación
6 votos

La esencia de este deporte