Tranquilidad para el alma perica

DEPORTES

El Espanyol le birló al Celtic el sostén de su mediocampo; un japonés callado y cumplidor con trato de estrella en su país

14 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Es el alma del mediocampo». Palabra de Arthur Antunes Coimbra. Zico. El Pelé blanco.

La estrella brasileña y la nipona coincidieron varias veces. El uno, sentado en la silla de técnico de la selección japonesa. El otro, poniendo pies y cabeza a las órdenes del Dios de Río. Un dúo que logró una Copa Asia y una fenomenal relación dentro y fuera del campo. Nada complicado si se atiende al perfil de la pareja. Zico había conquistado Japón con quiebros y goles en su retiro dorado como futbolista, metido ya en los cuarenta. Poco le costó hacerse con sus pupilos en el puesto de seleccionador. Shunsuke Nakamura (Yokohama, 1978) se ganó a sus compatriotas con una media sonrisa que llena de mujeres las colas de cazaautógrafos tras los entrenamientos y un sentido del compromiso que ha llamado la atención en todos los clubes en los que ha militado.

«Nunca llega tarde, no se ha perdido un solo entrenamiento, no ha dado un solo titular por su comportamiento fuera del campo», resumía su entrenador en el Celtic de Glasgow, Gordon Stracham, cuando le preguntaban por Naka. «Se parece un poco a Paul Scholes en el modo de afrontar su trabajo -añadía-; al salir del entrenamiento se va a casa con su familia y al día siguiente hace lo mismo».

De juego pausado, técnica exquisita y gran golpeo (especialmente en el lanzamiento de faltas), la hinchada del club católico de la capital escocesa encontró en el japonés, llegado del Regina italiano, a su gran estrella. Un honor adquirido con goles clave. Fue él quien permitió a su equipo superar la fase de grupos de la Champions del 2006, con un lanzamiento de falta a más de treinta metros que les dio la victoria frente al Manchester United. Él facilitó el triunfo rayado en el reñido derbi con el Rangers del 2008, con un fenomenal zapatazo a cuarenta metros de puerta.

Hubo redoble de aplausos en Celtic Park para despedir a Naka en su último partido en Escocia. El zurdo nipón no levantó la cabeza de camino al banquillo. Se sentía un traidor a los suyos, que pensaban que dejaba el club para regresar a Japón con su familia. Sin embargo, por la cabeza de Shunsuke rondaba otra idea. La de viajar a Barcelona, donde ayer fue presentado, con el siete en la espalda, como el gran fichaje del Espanyol. 8.000 personas recibieron en Montjuich al nuevo alma perica.