Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
El primer título de la temporada, después de la sensacional progresión de Nadal en los últimos años, dispara las expectativas alrededor del número uno mundial. Así que se refirió a la posibilidad de completar el Grand Slam en el 2009. «Si pienso ahora en ello estaría bastante loco. Ni soñando podría pensar esto. Tengo los pies sobre el suelo. Pero lo que puedo decir es que estoy muy feliz por este comienzo del año. Lo otro es una irrealidad», comentó, como siempre, tratando de transmitir tranquilidad: «Estoy muy contento con estos seis títulos. Intentaré ganar alguno más, pero he aprendido hasta qué punto es difícil ganar un torneo así. Debo mantenerme prudente y humilde».
El español «no confiaba ganar» en Australia, debido en parte al escaso rodaje con el que llegó a Melbourne, con cinco partidos de competición después de dos meses algo parado por una lesión.
«Los momentos previos a la final fueron muy duros. No sabía cómo iba a estar. Me costaba concentrarme, estaba un poco mareado durante el calentamiento [por la mañana]», apuntó.
De todos modos, la motivación por ganar le llevó a hacer un último esfuerzo. «Eran momentos duros y era mi primera final del Open de Australia. Me hacía mucha ilusión jugarla y me daba rabia que quizá no pudiera competir al cien por cien. Al final todo ha salido perfecto», dijo Nadal.
El jugador mallorquín reconoció sus síntomas de debilidad cuando Federer le forzaba hacia una quinta manga. «Cuando perdí el cuarto set fui consciente de que él estaba mejor que yo y de que era el favorito para el quinto. Me senté y pensé, voy a estar muy centrado con mi servicio, intentar mantenerlo y esperar si él tiene un error al resto», señaló Nadal.
Sin varita mágica con el suizo
El español restó importancia al hecho de tenerle tomada la medida al suizo, al que derrotó en 13 de sus 19 partidos. «Tan listo no soy. No hay ningún truco, hemos jugado muchas veces. Unas me ha ganado él, otras yo. Han sido partidos muy igualados entre el uno y el dos del mundo, y cuando juegan esos dos suelen ser duros. He intentado salir a la pista creyendo en la victoria. Sin eso, es imposible ganar a un jugador como Roger, tan completo», explicó Nadal.
También apuntó la clave de su triunfo en el tie break del tercer set. «Ganar el desempate ha sido básico; si lo hubiera perdido se me habría complicado mucho. Esto ha sido vital, y después él ha cometido más errores que yo en el quinto. Ahí hay momentos de presión porque cualquier error te hace perder el partido. Dependes de muy poco, estás al límite y eso me podía haber pasado a mi también», señaló Nadal, quien comentó que con Federer hay que cambiar constantemente de estrategia.
«Lo mejor es no jugarle mucho por la derecha, que es impresionante, pero si ves también su revés, no es fácil. Hay que improvisar y cambiar durante el partido», comentó sobre su táctica frente al suizo.
Respeto por el rival
Nadal evitó la euforia después de que Federer rompiese a llorar durante la ceremonia de entrega de trofeos. Eso hizo que él disfrutase «un poco menos de la victoria».
«Ver a un gran campeón como Federer como expresa sus sentimientos hace grande este deporte y demuestra lo humano que es, sin miedo a llorar, que siempre es importante», explicó Nadal. «Él estaba destrozado y para mí era complicado, porque tengo una excelente relación con él. Os prometo que le deseo toda la suerte del mundo para que consiga igualar y superar el récord de Sampras porque creo que se lo merece», añadió.