El central será operado hoy en Madrid y viajará a Brasil para recuperarse.
26 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El doctor Guillén confirmó el diagnóstico realizado en A Coruña. Donato Gama da Silva sufre una rotura del cuerno posterior del menisco interno de su rodilla izquierda, lo que le obligará a pasar hoy en Madrid por el quirófano para someterse a una artroscopia. Una lesión, que habitualmente tarda sobre un mes en cicatrizar, pero con la que el central, una vez más, quiere marcar un gol al tiempo y está convencido de que «en dos semanas puedo estar de vuelta». Es la gran respuesta que ofrece Donato a la pregunta de cómo afronta un hombre de cuarenta años un contratiempo de este tipo. El deportivista recuerda que lleva una vida ordenada y que ello debe ayudar, por lo que a la edad sólo le concede un agravante de una semana: «Cuando me lesioné de lo mismo en el 96 tardé quince días en entrenarme al mismo ritmo que mis compañeros. Puede que ahora me lleve tres semanas, pero confío en que no más», expresa. Un período de tiempo que empezará a contar a partir de las doce del mediodía de hoy, hora en la que está previsto que entre en el quirófano. Lo hará «tranquilo y optimista», ya que a pesar de lo que se pueda llegar a creer, Donato asegura que aún le queda cuerda: «Éste no es mi final. Todo el mundo está hablando de si renuevo o no, pero yo no pienso en eso. Sólo tengo en la cabeza el deseo de que llegue pronto el momento de la operación y que me recupere bien. El resto es todo secundario», sostiene el veterano futbolista blanquiazul. Con esta entereza se someterá a una artroscopia que no le da miedo: «La gente se asusta cuando escucha la palabra quirófano, pero no es para tanto». Son los demás los que tienen miedo, porque el autor del gol que le dio al Deportivo su única Liga demuestra serenidad, incluso en los malos momentos, como cuando se lesionó: «Enseguida me di cuenta de que algo malo había pasado. Fue en un salto. Caí mal, la rodilla se me fue para delante y escuché el "crack". Inmediatamente me di cuenta de que había roto algo». Pero la experiencia es un grado y pronto se dio cuenta de que «no era nada grave», por lo que su optimismo apareció y se mantuvo hasta la fecha: «Tengo ganas de volver rápido», sentencia.