El compositor vigués vive dos estrenos absolutos en una semana: la obra sinfónica «El mar de hielo», el viernes pasado con la Orquesta Nacional de España, y la cantata sinfónico coral «Lorca en la Residencia», este jueves con la Orquesta de RTVE
13 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La carrera musical de Eduardo Soutullo (Vigo, 1968) se construye desde las voces bajas y la mano firme, sin alharacas, sin traspiés ni acelerones, ya desde su etapa como alumno de Cristóbal Halffter y Tomás Marco. Premio nacional de música en el 2023, sin perder de vista nunca que su centro de creación está en el hogar olívico, vive ahora una semana de triunfo, ovación y reconocimiento en Madrid, de la que sabe que, «si uno es compositor en España, es ciudad a visitar».
El pasado fin de semana protagonizó un exitoso estreno absoluto en el Auditorio Nacional con la Orquesta Nacional de España (ONE), que —bajo la batuta del director Roberto González-Monjas— interpretó su obra sinfónica Das Eismeer [El mar de hielo]. Esta pieza está inspirada en el cuadro del mismo título realizado en 1820 por el pintor romántico alemán Caspar David Friedrich, un óleo que recrea el naufragio de un barco atrapado en el hielo del Ártico en una de esas expediciones que a comienzos del siglo XIX buscaban el paso del Noroeste y por el que Soutullo lleva «toda una vida fascinado».
Su alegoría fundamenta una partitura en la que el autor nunca persiguió lo descriptivo («ya lo habían hecho antes Liszt, Smetana y Strauss»), sino trazar una evocación contemporánea que invitase al oyente a pararse a pensar sobre el calentamiento global y el impacto de la acción predatoria humana sobre la Tierra. El lienzo de Friedrich, dice, es un recordatorio de que «el hielo es un lugar de muerte y la naturaleza siempre vencerá a la agresión del hombre, un mensaje que parece seguir hablándonos hoy, en la era del cambio climático, a modo de advertencia», incide, para concluir: «La naturaleza y la vida no desaparecerán del planeta, tan solo lo hará la raza humana».
Encargo de la ONE, a sugerencia de Roberto González-Monjas, cuando fue llamado como director invitado, en la que fue su primera presencia al frente de la orquesta, Das Eismeer —de once minutos de duración— trata de favorecer una reflexión intimista sobre «la arrogancia del ser humano en sus intentos de dominar la naturaleza». Soutullo hubo de elegir entre los paisajes sonoros del Poema del amor y del mar de Ernest Chausson y la Roma de los pinos y las fuentes de Ottorino Respighi que configuraban el programa ya fijado del décimo ciclo sinfónico de la temporada de la ONE en el Auditorio Nacional de Música. Se decantó por Chausson y así alumbró Das Eismeer, una pieza más sombría que la que le procurarían aquellas estampas italianas, pero lo tuvo claro: «Soy gallego, vivo pegado al Atlántico, mi opción era obvia», aunque es cierto que en el 2019 se instaló en la Academia de España en Roma becado como creador residente.
Después de la interpretación de esta obra por la ONE viernes, sábado y domingo, los próximos jueves y viernes estrenará Lorca en la Residencia en el Teatro Monumental de la mano de la Orquesta de RTVE, institución que le encargó la partitura. Se trata de una cantata sinfónico-coral de 15 minutos que Soutullo escribió con la mirada puesta en el primer Libro de poemas (1921) del genio granadino, y que data de su época en la Residencia de Estudiantes. La Orquesta Sinfónica y el Coro de RTVE estarán dirigidos por Christoph König.
Soutullo resta importancia a su estelar presencia en Madrid, que atribuye a las casualidades, a una mera coincidencia de fechas en el estreno de ambos encargos -a los que dedicó más de un año de trabajo-, con dos de las mejores orquestas del país. Tan convencido está del azar que aceptó hablar el pasado miércoles en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de este «hecho singular» en una conferencia, a petición del académico José Ramón Encinar. «Después del viernes ya toca descansar», adelanta con humor.
Roberto González-Monjas: «Debemos humanizar la música contemporánea, no podemos dejarla en una vitrina»
Si de algo está especialmente satisfecho Eduardo Soutullo en el estreno de Das Eismeer es de la colaboración con Roberto González-Monjas (Valladolid, 1988), actual director de la Orquesta Sinfónica de Galicia y batuta invitada de la ONE para el programa del pasado fin de semana. De él asegura que «sabe sacar lo mejor de todo el mundo, empatiza con los músicos y dirige con una energía y una precisión excepcionales». González-Monjas explicaba, en el transcurso de la emisión del concierto en Radio Clásica, que le gustaría afrontar más partituras de creadores actuales, pero que el trabajo de la temporada apenas le deja espacio para estudiar a fondo dos o tres cada año. «Lo peor que podemos hacer los intérpretes es pensar que la música contemporánea tenga que estar en una vitrina. Debemos humanizar la música contemporánea. Y la obra de Soutullo es, además, extraordinaria», elogiaba el director.