Sofía Infante: «En este trabajo está todo mi ser»

Esta joven compositora ferrolana es la creadora de la banda sonora de «Elisa y Marcela», la nueva película de Isabel Coixet

Sofía Infante, retratada ayer en el estudio de su casa, en el barrio ferrolano de A Magdalena
Sofía Infante, retratada ayer en el estudio de su casa, en el barrio ferrolano de A Magdalena

ferrol / la voz

La compositora Sofía Oriana Infante -29 años, santiaguesa de nacimiento pero ferrolana de corazón- todavía no se acaba de creer el «sueño» que está viviendo. «Viajar a la Berlinale fue algo inolvidable. Lo del paseíllo por la alfombra roja lo tenía muy idealizado, pero la verdad es que no me defraudó, fue todo muy especial, tal y como lo había imaginado», comenta la creadora de la banda sonora de Elisa y Marcela, la película de Isabel Coixet que recrea la heroica historia de amor de aquellas dos maestras gallegas que en 1901 lograron burlar a la Iglesia y pasar por el altar para contraer matrimonio. Aunque la cinta no cosechó ninguno de los preciados Osos del certamen berlinés ni convenció a parte de la crítica, Infante se muestra exultante. «La opinión que realmente importa es la del espectador», comenta ante el próximo estreno del largometraje en Netflix.

-Sáquenos de dudas: ¿cómo consigue una compositora que aún no ha cumplido los 30 años que la fiche una directora de talla de internacional?

-Fue todo gracias a una decisión muy naíf. Hace un año, leyendo el periódico, me encontré con una noticia que hablaba del nuevo proyecto de Coixet y pensé que sería maravilloso poder componer la música para esa película. Otra persona tal vez lo habría dado por imposible y habría pasado la página, pero yo no lo hice. En lugar de eso, escribí una carta a la productora pidiendo ser incluida en el proceso de selección para elegir al compositor... Y aquí estoy doce meses después. Si me lo hubiesen dicho hace diez años, no lo habría creído.

-¿A qué suena la música de «Elisa y Marcela»?

-Yo diría que es una música bonita, melancólica, romántica, delicada, preciosista, por momentos minimalista... Y también resultona, aunque sin grandes pretensiones desde el punto de vista compositivo. Algunos críticos la han calificado como «abrumadora», algo que no sé si es bueno o malo, aunque quiero pensar que es lo primero. Los instrumentos que la hacen sonar son un cuarteto de cuerda (dos violines, viola y violonchelo), piano y electrónica y la verdad es que estoy contenta porque me han dicho que la música contribuye a reforzar las emociones que transmiten las escenas de la película. 

-¿El proceso de creación resultó complicado?

-Para mí fue muy fácil empatizar con la historia de Elisa y Marcela, porque comparto muchas cosas con esos dos personajes. Como ellas, soy mujer, soy gallega, soy maestra y soy lesbiana. Pero aún así el proceso creativo sí resultó complicado, porque coincidió con un momento duro para mí, la muerte de mi madre, lo que hizo que todas mis emociones estuviesen a flor de piel. Me encerré en mi estudio de Ferrol a llorar y crear y, junto con el apoyo de mis amigos, la composición de la banda sonora se convirtió en una de válvula de escape. En este trabajo hay mucho de mí, está todo mi ser. No creo que vuelva a hacer algo tan especial. 

La compositora, con las actrices Greta Fernández (izquierda) y Natalia Molina
La compositora, con las actrices Greta Fernández (izquierda) y Natalia Molina

-De la banda sonora se han escrito cosas buenas, pero de la película no tantas. ¿Hay que tomarse las críticas con filosofía?

-Por supuesto. A mí me gusta salir en defensa de Isabel Coixet, porque me parece una directora extraordinaria. Trabajar con ella fue maravilloso, porque tiene una habilidad especial para sacar lo mejor de ti, y en mi caso sin duda lo consiguió. Pienso que estas malas críticas se deben a que Isabel es una directora estigmatizada, porque cuenta las cosas de manera diferente, es especial, auténtica y, sobre todo, muy honesta. A mí, Elisa y Marcela me parece una película excelente, una obra maestra del cine.

-Se está hablando mucho del «ménage à trois» que protagonizan las dos amantes y un pulpo en la película...

-Sí, es verdad. Y también de otra con unas algas, porque es algo original, especial, pero es que esa es la marca de Isabel Coixet. Yo creo que la escena del pulpo va a quedar grabada para siempre en la historia del cine español.

-¿Y usted?, ¿también se atrevió a ser transgresora a la hora de componer la banda sonora?

-En la música que acompaña la primera escena de sexo incluí una cita de Bach, que fue uno de los grandes compositores de música sacra. Meter esa melodía justamente ahí fue una profanación consciente y buscada.

-¿La música de la película tiene algún toque gallego?

-Sí, la banda sonora tiene ciertos códigos gallegos que se puede apreciar sobre en determinados usos de la armonía y del ritmo.

-Al final de la película, en los créditos, se incluye una dedicatoria junto a la autoría de la banda sonora.

-Sí, se la he querido dedicar a mis padres, Toñito y Berna. 

 

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