Lenny Kravitz dio larga vida al rock

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

El cantante, con 40 millones de discos vendidos, conjuró a la lluvia y cerró a lo grande el festival O Son do Camiño

22 oct 2019 . Actualizado a las 11:19 h.

Aún con la resaca de su último concierto en Zúrich, Lenny Kravitz abrió boca al público gallego con un mensaje en las redes sociales, «os veo en Galicia en el festival O Son do Camiño. Paz». Y así aterrizó en Santiago, en la única jornada en la que la lluvia estuvo muy presente. Eso sí, con Lenny no se atrevió. La Raise Vibration Tour llegó a Compostela. Y sí, el tópico está ya gastado, pero Kravitz volvió a demostrar que los rockeros nunca mueren. Puntual como un reloj suizo, a las 23.22 apareció con chupa y pantalón negro. Arrancó a lo grande, con Fly away, para seguir con clásicos como Dig in o American woman. Fue ahí donde saludó al público y adelantó algunos sencillos de su nuevo trabajo, el número once, como Low o It´s enough. Quedaba una noche con otros temas míticos, I belong to you o Are you gonna go my way, que hicieron vibrar a los festivaleros.

Fue la última jornada de un festival que reunió en la capital de Galicia a treinta mil personas. La tarde empezó con Terbutalina y Maneskin, una de las últimas incorporaciones al festival, y tras ellos apareció en el escenario The Last Internationale. Delila Paz, su cantante, hizo esfuerzos para hacerse entender en español. Y admitió, «mi padre es de Puerto Rico, así que tendré que aprender más». Arce, rapero compostelano, cogió el testigo con sus letras duras, en las que sexo y drogas son los principales ingredientes. Y lo cierto es que alguna cara escandalizada se vio por sus frases explícitas. Abrió con Shaula y jaleó al público al ritmo de «soy el mejor rapero de España».

PACO RODRÍGUEZ

Pero el punto de inflexión del día fueron Novedades Carminha. Juegan en casa -ya lo avisaron nada más empezar- y a esa hora el público ya entraba en riadas en el escenario principal. Arrancaron con Fiesta tropical, y tocaron esos clásicos que siempre levantan a los festivaleros, Que dios reparta fuerte, Juventud infinita, Te quiero igual o Antigua pero moderna. Fueron, sin duda, uno de los puntales de la jornada, «¡como la Panorama!», jaleaba Carlangas. Morgan y la inmensa voz de Carolina de Juan cambiaron completamente el registro. No son un grupo espectáculo, pero su directo no dejó indiferente a nadie. Mando Diao, veteranos ya en festivales, demostraron su muy buen hacer. Una pieza instrumental para abrir su actuación, Intro, y después algunos de los temas más conocidos de estos suecos de indie rock, Gloria, Shake y, sobre todo, Dance with somebody. Fue ahí cuando el público lo dio todo al grito de: ¡Dance Santiago! Para dar el paso a Kravitz los españoles León Benavente, unos habituales de este tipo de eventos que contentaron a sus seguidores y a los que no lo son tanto con Ser brigada, La Ribera, Se mueve o Ánimo valiente.