«Narrativa breve completa» ofrece algunos de los mejores textos de CAsares y permite observar su evolución como autor
24 nov 2012 . Actualizado a las 11:51 h.En vida, Carlos Casares publicó dos volúmenes de relatos: Vento ferido (1967), en cuya versión castellana, del propio autor, se cambió el título por El juego de la guerra y otros cuentos, y Os escuros soños de Clío (1979). Además, aparecieron otros títulos en colecciones infantiles que se enmarcan dentro del género breve, así como narraciones sueltas incluidas en antologías, como las temáticas dedicadas al fútbol y al ciclismo. Todos están recopilados, en su traducción al castellano, en Narrativa breve completa, un volumen con aspectos muy reseñables.
El primero, y obvio, el de reunir en un solo tomo toda la producción cuentística de Casares, acompañada por un apéndice que ofrece información sobre cada texto. Una edición que será de utilidad al lector gallego que ya conozca -o pueda leer- a Casares en el original gallego, pero que en realidad va destinado a descubrir las valiosas aportaciones de un escritor a los lectores en lengua castellana.
La segunda ventaja es la de permitir una visión panorámica del Casares escritor de cuentos al completar los numerosos huecos existentes entre las publicaciones de Vento ferido y Os escuros soños de Clío y el propio fallecimiento del autor. La perspectiva de conjunto ofrece una línea temporal en la que se adivinan tanto los cambios del ambiente literario como los personales de quien redactó los cuentos. Los de Vento ferido se caracterizan por su economía de recursos pero a la vez dotados de la máxima expresividad, creando una atmósfera sobre la que planea una inquietud existencial en la que la violencia puede estallar en cualquier momento, en una línea que lo relaciona con planteamientos como los de Ignacio Aldecoa en Con el viento solano.
Os escuros soños de Clío, en cambio, se alivia de toda esa carga existencial para formular, con gran sentido del humor, un mundo imaginativo y ahistórico, muy en la línea de Cunqueiro, como demuestra el índice onomástico que cierra el libro. Casares también acierta en este juego de simulaciones y trampantojos en el uso del lenguaje, que traslada al castellano con éxito la traducción de Xesús Rábade Paredes.
Los otros textos que arman el volumen completan un retrato de escritor, desde un cierto estilismo inicial a un proceso de depuración que lo acerca a la transparencia perfecta de la oralidad y a la «narración pura» de Fole, a quien dedicó un libro de conversaciones. El resultado es un libro que no solo hace justicia a una faceta destacada de la obra de Casares, sino que ofrece el mayor de los goces lectores.