Delicada, poderosa, precisa y fluida. Así define el jurado del Pritzker la arquitectura de este tándem ganador, que busca «crear nuevas atmósferas» en sus edificios
25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Kazuyo Sejima (Ibaraki, 1956) y Ryue Nishizawa (Tokio, 1966) funcionan sin una página web que sirva de escaparate a sus proyectos, pero no importa. Hace quince años fundaron Sanaa y ese breve lapso de tiempo ha bastado para que el jurado del Premio Pritzker acordase concederles el galardón más preciado del mundo de la arquitectura. Minimalistas y precisos como su trabajo, Sejima y Nishizawa responden a un rápido cuestionario por correo electrónico.
-Para el volumen de trabajo que tiene, Sanaa es un estudio relativamente pequeño (unas 30 personas). ¿Es algo necesario para mantener el control de los proyectos?
-Sí, por supuesto, nosotros en el fondo queremos que se mantenga así. No queremos que el premio Pritzker vaya a cambiar eso.
-¿Qué importancia tiene para ustedes la piel, el envoltorio exterior, de sus edificios?
-Intentamos pensar en la piel de un edificio en términos del programa en su conjunto. Rara vez concebimos una forma y luego nos limitamos a vestirla. Muy a menudo, la piel tiene que hacer cosas para el interior. En otros casos, la piel trabaja para encajar con los alrededores del edificio.
-Sus proyectos suelen incluir espacios que alternan el exterior y el interior, como en el Rolex Learning Center de Lausana (Suiza) o la ampliación del IVAM en Valencia (no construido). ¿Es algo que valoran mucho?
-Sí, el espacio interior-exterior es algo muy bueno. Por un lado es bueno en sí mismo, pero también ayuda con los verdaderos interiores y los verdaderos exteriores, haciendo que ambos sean un poco menos definitivos.
-¿Cuál es su proyecto favorito y por qué?
-Eso es difícil. Cada uno tiene algo bonito, pero también deja algo que desear. De esta forma es fácil seguir trabajando.
-¿Ha influido la tradición japonesa en su trabajo?
-La tradición japonesa entra en nuestro trabajo por la puerta de atrás. Nunca pensamos sobre ello ni le hacemos referencia, pero vivimos aquí y venimos de esta tradición. Para nosotros, de alguna manera es más fácil recoger características regionales en los proyectos que hacemos en otros lugares.
-Llama la atención la planta de algunos proyectos, como el Pabellón de Cristal de Toledo (Ohio, Estados Unidos) o el Museo de Arte Contemporáneo de Kanazawa (Japón). ¿Responden estrictamente al programa o disfrutan jugando con las formas?
-Nada es estricto y no se toman decisiones para responder una sola pregunta. Las plantas dan respuesta a los requerimientos del programa, lo cual crea espacios para una cosa u otra, pero también se trata de hacer algo más que encajar las áreas en el edificio. A menudo intentan crear nuevas relaciones entre un elemento y otro, y entre esos elementos y el exterior. Procuramos crear nuevas atmósferas.
-El jurado del Pritzker describe su trabajo como «delicado y poderoso, preciso y fluido, ingenioso pero no demasiado o abiertamente inteligente». ¿Están de acuerdo?
-Nos sentimos honrados por esta descripción de nuestro trabajo.
-¿Creen que se ha terminado la era de la arquitectura espectáculo, que de alguna manera inauguró el museo Guggenheim de Bilbao y ha dominado la profesión en los últimos años?
-No, probablemente no. Nosotros no estamos especialmente interesados en hacer espectáculo, pero reconocemos que eso es algo que ocurre y puede que esté bien. El espectáculo puede ser una parte razonable del encargo.
-¿Conocen la Ciudad de la Cultura de Santiago, en Galicia? ¿Cuál es su opinión sobre el polémico proyecto de Peter Eisenman?
-Sí, conocemos este proyecto, pero no lo suficientemente bien como para comentarlo. Cuando esté terminado quizá podamos echar un vistazo.