Inquietud en Irixoa por la muerte de varios raposos en pocas semanas. Una analítica descarta envenenamiento
24 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.-Ao final morreu?
-Morreu.
-Vaia por Dios.
Quien pregunta es María Couce, una vecina de Irixoa, y quien responde es Manel Freire, concejal del municipio. El difunto aludido es un zorro, recogido el viernes en el lugar de Vilar da Viña, en la parroquia de Ambroa, donde apareció muy débil y se cruzó la aldea buscando el amparo de los vecinos. El raposo apenas duró unas horas tras llegar al centro de recuperación de Oleiros.
A los vecinos les extraña el comportamiento de este animal de costumbre huidiza y les preocupa el constante goteo de casos. Porque este ha sido el último de al menos siete conocidos en los dos últimos meses: tres en Vilar da Viña, lugar de la conversación; dos en Chaos, y otros dos en Chao da Viña. De momento, las pruebas más fehacientes están en la primera, en Vilar. «O xoves pasado vin un raposo polo medio da finca, e batinlle as palmas para que marchara, pero nada, non reaccionaba», recuerda María Couce. Y al día siguiente fue cuando apareció otro -quizá el mismo- muy débil. Lo encontraron en la fuente, un manantial de generosa piedra labrada. «Estaba molladiño e non se movía, tremíalle a cabeza, logo saíu e avanzou ata onde estaba a xente e parouse nos pés de Lucía». María llama entonces a la vecina citada para que corrobore su versión. «Buscaba a calor da xente e deille unhas caricias», confirma Lucía Abeal. Y luego, tras notificarlo al Concello, vieron cómo los agentes del Servicio de Conservación se llevaban el zorro en una jaula, a lo que sucedió el epílogo mortuorio ya narrado.
La propia Lucía había visto un mes antes en su finca a otro raposo ante el que se quedó atónita: «Cruzaba entre as galiñas e non lles facía caso, é como se non as vira». El zorro murió allí mismo, donde fue enterrado, igual que un tercero en otra finca particular a unos 500 metros de allí.
Una de las hipótesis más extendidas en esta parroquia en relación a la muerte de los zorros fue un posible envenenamiento. «Pero as primeiras análises que lle fixeron ao que recolleron o venres xa o descartaron», explica Manel Freire, quien conoció los datos el domingo. El cuerpo fue trasladado a un laboratorio en Lugo donde se esperan más resultados, pero ayer la Consellería de Medio Ambiente no proporcionó ningún dato más al respecto.
Desde el Concello de Irixoa piden la colaboración de los vecinos para avisar en caso de que se encuentren otro zorro muerto y así se pueda analizar. Los casos localizados ya llevan demasiado tiempo enterrados para obtener unos datos fiables. De momento, el único animal estudiado presentaba una grave diarrea, quizá producida por una conserva caducada que le hubiera causado botulismo. Pero a las autoridades les escama la confluencia de casos.
El propio concejal que investiga este extraño episodios de zorros moribundos recibió la visita de uno hace un mes en su finca. «Estaba delgadiño e débil, días despois asomou de novo e estivo deitado no muro, un raposo nunca actúa así, era todo moi raro», esgrime Freire. En Irixoa los vecinos han comenzado a observar con más atención el comportamiento de sus perros. «Temen que os raposos estean sendo vítimas dunha enfermidade e poidan contaxiar a outras especies».