Las excusas del bastardo real

Juan José de Austria aspiraba al gobierno y, aunque no quería marchar, partió de A Coruña a Flandes en 1668


Se llamaba Juan José de Austria. Nació en 1629 y era hijo extramatrimonial del rey Felipe IV de

Habsburgo y de la actriz Juana Calderón. Recibió una buena educación, siendo reconocido por su padre en 1642, como previsión ante la fragilidad de su descendencia oficial. Su personalidad y actuaciones militares, con victorias en Nápoles, Sicilia y Cataluña y fracasos en Flandes y Portugal, le granjearon simpatías y seguidores entre el pueblo y la nobleza.

Tras la muerte de Felipe IV en 1665, su viuda la reina Mariana de Austria asumió la regencia por la minoridad de su hijo, el enfermizo Carlos II. Para gobernar se apoyó en su confesor, el jesuita tirolés Everardo Nithard. Su origen extranjero y sus medidas le hicieron odioso en una corte dividida en facciones e intrigas. Y uno de sus mayores rivales fue Juan José de Austria que ambicionaba un puesto relevante en la dirección del Estado y se consideraba el único capaz de mantener el imperio.

En mayo de 1667 los franceses atacaron las posesiones españolas en Flandes y en febrero de 1668 el Franco Condado, consiguiendo rápidas victorias. Ante esta amenaza, la reina propuso a

Juan José que se encargase del gobierno y defensa de Flandes, marchando desde A Coruña con una escuadra con refuerzos de infantería. Con ello pretendía alejarlo de España. El bastardo real se dio cuenta de la trama, pero tuvo que aceptar la misión y, a pesar de sus críticas y de exigir cuantiosos recursos y poderes, el plan se puso en práctica. 

Recibido en Palavea

Juan José de Austria entró en A Coruña el 21 de abril de 1668. Según cuenta el historiador Vedia, los coruñeses salieron a recibirlo a Palavea, en el camino de Santiago, y lo acompañaron hasta el palacio de Capitanía, donde se aposentó. Paralelamente el almirante Francisco Carrillo, al mando de una escuadra de ocho navíos, con tropas y novecientos mil escudos de plata, partió de Cádiz y llegó a Vigo, donde se refugió ante la presencia de una gran flota francesa.

Por sus cartas y memoriales de la época, sabemos que durante su estancia en A Coruña Juan

José insistió ante la reina sobre la inutilidad de su viaje a Flandes y que envió en mayo la escuadra hacia Ostende (Bélgica) a la deshilada, con disimulo y saliendo cada barco solo, uno tras otro, para burlar a los franceses y dilatar su estancia. El 25 de junio a punto de embarcar, recibió noticias de Madrid en las que le contaban que el caballero José Mallada, uno de sus adeptos, había sido detenido y ejecutado, acusado de intentar matar a Nithard. Este acontecimiento redobló su odio y su negativa a marcharse. 

Sobre el río Monelos

El 27 de junio escribió a la reina que por falta de salud, una afección de pecho agravada por la humedad, no podía viajar a Flandes. La excusa no fue creída y enfureció a la reina, quien lo destituyó y le obligó a recluirse en Consuegra (Toledo), prohibiéndole acercase a Madrid. El 25 de agosto partió, despidiéndole los coruñeses en el «puente del Gaiteiro» sobre el río Monelos. Iniciaba su rebeldía abierta que le llevaría a protagonizar en 1669 un golpe de fuerza que acabaría con el gobierno de Nithard.

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