Los residentes presumen de fidelidad con este rincón de A Coruña, que definen como «una aldea junto a la ciudad»
06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Por su situación esquinada en el callejero. Porque es la proa de la ciudad. Porque, aún sin tenerlo todo, todo está al alcance de la mano. Porque la torre de Hércules reside en este barrio. Porque las aceras estrechas aproximan las relaciones sociales. Porque es el paraíso de las tiendas de toda la vida. Porque los apodos relegan al DNI. Porque es el mejor mirador cuando tocan fuegos artificiales. Porque aún hay vecinos que asoman la bata y las zapatillas. Porque a la playa del Matadero aún no ha llegado la «arena de obra» que se pisa en el Orzán y Riazor. Porque San Amaro es un anfiteatro para observar el mar.
Para los residentes de Monte Alto no existe otro hábitat en la ciudad al nivel del que disfrutan actualmente. Los que llegan lo hacen para quedarse. La fidelidad tan extrema con sus calles en este rincón de A Coruña ha llamado la atención del Colexio de Arquitectos de Galicia. «O barrio de Monte Alto está presente en todas as respostas, tanto a nivel positivo como negativo, é dicir: trátase dun barrio moi vivido, que os residentes non dubidan en sinalar como de interese, de compras, de lecer ou de vida social, e mesmo recomendan visitalo. Ao contrario que os non residentes, que non o recomendan en absoluto», señala el presidente de la delegación coruñesa del COAG, Manuel de la Iglesia.
Un simple paseo por la calle Hércules confirma las tesis del Colexio de Arquitectos. Luis, un veterano vecino habla de Monte Alto como de «unha aldea que está pegada á cidade».
Pedro Marcelino, un enmarcador muy conocido de la calle Forcarei, vive y reside en el barrio. Sus clientes son sus vecinos y su trayecto diario discurre entre la calle Sirena, detrás de la iglesia de Santo Tomás, y la zona del mercado. Una sola respuesta de Pedro basta para entender el amor del montealtino por su lugar.
-¿Qué cosas demanda en este barrio?
-Pues... nada, la verdad.
Mantiene el taller de enmarcación que heredó de su padre, pero éste no siempre trabajó en este sótano de la calle Forcarei. ¿En otra punta de A Coruña quizá? «No, antes lo tenía en Doctor Ferrant». Es decir, en Monte Alto. «Y yo no me mudé porque siempre he estado muy bien aquí, no hay necesidad de irse a otro sitio», señala Pedro Marcelino mientras comprime un marco encolado.
Corto trayecto en bus
Llueve el lunes por la tarde. Un grupo de ancianos se recoge bajo los grandes maceteros de la plaza del mercado, mientras los autobuses hacen cola para realizar su parada. No son pocas las vecinas que se suben a uno en la calle Hércules para bajarse solo tres paradas más tarde. «Es que, menos grandes superficies comerciales, este barrio tiene de todo, yo ya ni recuerdo salir a la calle Real», señala una vecina.