Los irmandiños prendieron sus teas en la noche más mágica de la localidad coruñesa La revuelta irmandiña cobró cuerpo en el castillo de Moeche que, un año más, se convirtió en una cascada de luz ante los miles de fieles seguidores de la noche más mágica de la localidad coruñesa.
20 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La noche del pasado sábado, la fiesta se hizo esperar. Aunque estaba previsto que los émulos de los seguidores de Roi Xordo _que en 1431 derrotaron en la fortaleza a Nuño Freire de Andrade_ tomaran el castillo con sus fachos (teas) alrededor de las doce de la noche, la música tuvo prioridad y el asalto se retrasó hasta bien entradas las dos de la madrugada. Los sones celtas ambientaron a los chavales, principales devotos de esta conmemoración histórica, a cargo del dúo Antón da Vila y David Durán, y de los grupos Laio, La Gurriana y Skanda. Previamente, los asistentes protagonizaron una opípara cena, a base de chorizos asados y tocino, elaborados por la asociación O Castelo, organizadora del evento. Medio kilómetro La primera parada en las actuaciones musicales dio paso al esperado recorrido de los asaltantes, que desfilaron silueteados por las luces de sus antorchas el medio kilómetro que dista desde el campo de la fiesta hasta el castillo. Los fuegos de artificio que manaron de la fortaleza se convirtieron en el momento cumbre de la noche que se repite cada año, si cabe, con mayor intensidad. Los más jóvenes, también de acuerdo con la mejor tradición, aguantaron hasta las primeras horas del día.