¿Cómo es la fuente de Cuatro Caminos de A Coruña por dentro?

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Una cúpula bajo 90.000 litros de agua con dos cuadros que controlan 40 bombas y 48 proyectores

01 abr 2026 . Actualizado a las 19:28 h.

Si se les preguntase a los coruñeses cómo es la fuente de Cuatro Caminos por dentro, nueve de cada diez fallaría. Cualquiera se imaginaría un lugar con una telaraña de tuberías y bombas por el que solo los bajitos no tendrían que andar agachados. Suspenso. Lo que hay es un espacio circular y diáfano de 16 metros de diámetro con el techo en forma de cúpula que soporta 90.000 litros de agua alborotada.

A las tripas de la fuente de Cuatro Caminos se accede por unas escaleras estrechas y de diez peldaños que terminan en una puerta de hierro forjado en el que se dibuja la torre de Hércules. La llave la tienen las ocho personas que se dedican a cuidar las 88 fuentes o estanques de la ciudad. La Voz accedió a las entrañas con Patricia Bosch Vila, jefa del servicio de limpieza y mantenimiento de las fuentes ornamentales de A Coruña y lo que se vio fue sorprendente. ¿Dónde está la maquinaria que uno espera encontrarse bajo una fuente que mueve 90 metros cúbicos de agua? Pues en un rincón. Son dos cuadros de control, uno para los chorros y el otro para la iluminación. Así como dos pequeños depósitos de cloro para que al agua no le afecte la legionela y luzca cristalina, sin bacterias ni algas. Nada más. El resto está arriba. Lo que se ve desde que fue construida en 1963, si bien aquella fuente pasó por dos remodelaciones, una en 1997 y otra en el 2014. Una placa de bronce rememora aquella primera reinauguración. Pone que el alcalde era Francisco Vázquez y tiene un gazapo. Dice que se construyó en 1967, cuando fue cuatro años antes.

Tres vasos

Sobre esa cúpula de 16 metros de diámetro, se levantan tres vasos. El superior, por el que sale el gran chorro vertical, dispone de seis bombas y nueve proyectores de luz. El intermedio tiene cinco bombas e igual número de aparatos lumínicos. El vaso interior está dividido entre una zona interior y otra exterior, con 34 proyectores y 29 extractores de agua. Cuando los ponen a jugar entre ellos, que es todos los días del año, salvo algún percance, aparece lo que los coruñeses podrían pasarse horas viendo.

Una curiosidad es el chorro central. Cuando se inauguró en 1963 alcanzaba una altura de 30 metros que dejó a los coruñeses con los ojos como platos, convirtiéndose en un símbolo de progreso para la ciudad. Pero con el tiempo, su estatura fue bajando porque cuando soplaba el viento, el agua alcanzaba las aceras. Hoy, después de la última rehabilitación, eso no puede pasar porque cerca de la fuente está instalado un anemómetro que en cuanto sopla algo más de la cuenta, de manera automática el chorro central baja su tamaño.

Regresando a los orígenes, La Voz contó así la inauguración: «A las ocho y media de la tarde del sábado 7 de septiembre, el ministro secretario general del Movimiento, José Solís Ruiz, visitó y contempló la fuente luminosa, haciendo sobre ella cálidos elogios y declarándola oficialmente inaugurada. Lo acompañaban el director general de la Vivienda, Enrique Salgado Torres; el gobernador del Banco de España, José Salgado Torres, y otras personalidades y miembros de la corporación municipal. Poco después marcharon para asistir a la tradicional cena de gala que cada año organiza el Ayuntamiento, en este caso presidida por el alcalde Sanjurjo de Carricarte, en honor del dictador Franco durante su estancia estival en Meirás».

La autora del diseño fue la coruñesa Milagros Rey, la primera arquitecta de Galicia y la tercera de España. La maquinaria fue ideada por Emilio González, profesor de la Escuela de Formación Profesional Acelerada de Someso (hoy CIFP de Someso), y fue fabricada, bajo su dirección, por operarios y alumnos de dicha escuela. La construcción le costó al Ayuntamiento 1.100.000 pesetas (6.600 euros), a lo que hay que sumar otros tres millones en indemnizaciones por las expropiaciones realizadas.