La vía férrea de la que depende el desarrollo de la ciudad

Xosé Vázquez Gago
X. Gago A CORUÑA

A CORUÑA

PUERTO EXTERIOR DE PUNTA LANGOSTEIRA
PUERTO EXTERIOR DE PUNTA LANGOSTEIRA CESAR QUIAN

Las principales infraestructuras pendientes en la ciudad continúan sin plazos de inicio

08 dic 2020 . Actualizado a las 10:24 h.

El presidente de la Xunta, y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijoo, atacó ayer uno de los flancos más débiles de los socialistas coruñeses: la falta de compromiso del Gobierno «amigo» de Pedro Sánchez. Un año y medio después de la recuperación de la alcaldía por su partido, el Ejecutivo central solo ha licitado una obra en A Coruña: la pasarela de Pedralonga, que unirá Palavea y Eirís sobrevolando la avenida de Alfonso Molina.

La infraestructura no sorprende por su presupuesto, 1,5 millones de euros, ni por su novedad. Está comprometida desde hace un lustro y hay peticiones para construirla una década antes. En su día fue planteada como un aperitivo de la ampliación y humanización de Alfonso Molina, de la que nada se sabe a pesar de que fue un proyecto impulsado por el anterior Gobierno central del Partido Socialista.

En el último pleno, el ejecutivo de Inés Rey destacó el anuncio de Pedralonga como un indicio de que algo empieza a moverse en Madrid, después de los años de gobierno de la Marea Atlántica en los que no se puso en marcha ninguna de las grandes infraestructuras de la ciudad. Pero la pasarela está muy lejos de cubrir la falta de inversión en obras que, según todos los partidos, sobre todo cuando están en la oposición, sufre A Coruña desde hace años.

La situación más urgente se da en punta Langosteira. La falta de enlace ferroviario ahoga la viabilidad del puerto exterior y de la propia Autoridad Portuaria, que debe competir en inferioridad de condiciones con todas las dársenas del noroeste peninsular.

La carencia de la vía férrea también pone en riesgo la capacidad de hacer ciudad del gobierno local, que depende de la liberación de los terrenos del puerto interior para poder plantear un proyecto a largo plazo. El desarrollo de la futura fachada marítima y cualquier solución innovadora a los problemas de tráfico del centro quedará en suspenso, condicionada por la liberación de los muelles, que está sin fecha aunque hace 16 años se previó allí el mayor desarrollo urbanístico de la historia de A Coruña. 

Ni plazo ni garantía

El Gobierno central no ha ofrecido ninguna garantía de que el enlace ferroviario se vaya a poner en marcha, a pesar de que en junio del año que viene caducará el informe de impacto ambiental del proyecto, lo que supondría un nuevo retraso de años. Fomento podría evitar esa situación pidiendo una prórroga del informe, pero incluso esa solución deja en riesgo toda la obra, ya que la duración de la prórroga, de dos años como máximo, podría ser insuficiente si el Gobierno no da pasos para tramitar la compleja licitación del proyecto.

Mientras el tren sigue sin garantías y el Puerto afronta su difícil futuro económico, con una deuda de 300 millones; el Gobierno condona la deuda de Valencia de 350 millones y licita el tren del Puerto de Castellón por 140. Es la misma cifra que sería precisa para el tren de Langosteira.

Ante esa situación, el gobierno local, que asegura que no le temblará el pulso, ha dicho que convocará a todas las Administraciones para trazar un plan de futuro.