A Fernando Roade, un ejemplo a seguir

Yoya Neira A CORUÑA

A CORUÑA

Fernando Roade, en primer término, durante una visita del entonces alcalde Francisco Vázquez a la planta de residuos de Nostián
Fernando Roade, en primer término, durante una visita del entonces alcalde Francisco Vázquez a la planta de residuos de Nostián

El ingeniero industrial, jefe del servicio municipal de Medio Ambiente entre 1988 y 2005 y autor de proyectos fundamentales para la ciudad, falleció ayer a los 63 años

01 feb 2019 . Actualizado a las 11:53 h.

Llegué a la concejalía de Movilidad en febrero de 2009, en mitad de una legislatura. Aterricé en la gestión municipal con un embarazo de riesgo de cinco meses y el vértigo de no poder tener eso que llaman «período de adaptación». Por puro instinto de supervivencia, decidí confiar en quienes sabían más que yo: los funcionarios del Ayuntamiento. Allí encontré una inmensa mayoría de personas, preparadas y dispuestas a guiarme con lealtad y la paciencia que necesita quien se adentra por vez primera en el laberinto de la gestión pública.

Uno de mis mayores apoyos fue Fernando Roade, director entonces del área de Medio Ambiente y Movilidad. «Mein herr Direcktor», como le llamaba yo, era el primero en llegar y el último en irse. Tomaba café en la antigua Barra de Riego de Agua y se llevaba el cruasán del desayuno envuelto en servilletas para sus compañeras de despacho. Era el que mandaba, pero nunca fue un jefe al uso. Mandaba como lo hacía todo en la vida: convenciendo, sonriendo y trabajando más que nadie. Siempre disponible, a cualquier hora y para cualquier cosa de cualquiera de sus compañeros, por quienes siempre dio la cara sin dudar. Los errores los asumía como suyos mientras los aciertos y los éxitos eran compartidos.

De él aprendí todo lo que sé de Movilidad, pero no solo eso. Aprendí que se trabaja mejor con un «gracias» y un «por favor». Con una sonrisa cercana. Aprendí que las decisiones en política tienen que ser valientes porque si no, no es política. Aprendí que con la sonrisa puesta y las puertas de los despachos abiertas se llega mejor y más lejos. Aprendí -aunque esto no acabó de conseguirlo- que no siempre es necesario decir todo lo que se piensa y que a veces cediendo se avanza. Aprendí que negociar es perder para ganar y que el servicio público consiste en escuchar y solucionar lo antes posible los problemas de la gente. Todo lo demás es literatura.

De él me llevo las horas de enseñanza, la paciencia y el cariño con el que trataba a todo el mundo; de él me llevo esa generosidad infinita y su dedicación al Ayuntamiento, no siempre valorada como él merecía. No me imagino una Movilidad sin él, un Medio Ambiente sin él, no me imagino que ya no estará al otro lado del teléfono o inspeccionando playas, que no estará con sus mil y una ideas maravillosas que han contribuido a transformar esta ciudad, que se queda desde hoy sin uno de sus más firmes defensores para hacerla cada vez más sostenible y humana.

Fernando Roade se nos ha ido demasiado pronto y dejará un vacío inmenso en las dependencias municipales, en quienes trabajamos con él en proyectos compartidos y, sobre todo, en los que lo conocimos y quisimos. Se va un magnífico trabajador y, sobre todo, se va una persona buena.

Te echaré mucho de menos, Fernando, muchísimo, porque como escribió Miguel Hernández, «aún teníamos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero».

Yoya Neira es portavoz municipal del PSOE