Así fue la recepción al Deportivo en el Concello de A Coruña: «¡Que bote todo Riazor en María Pita!»

TORRE DE MARATHÓN

LA VOZ

El deportivismo volvió a festejar por todo lo alto el ascenso junto a sus ídolos en una plaza principal de la ciudad, con más de 15.000 aficionados

27 may 2026 . Actualizado a las 11:07 h.

Los héroes de Pucela tomaron este lunes María Pita. Más de 15.000 aficionados, incluidos muchos niños que nunca vieron al Dépor en Primera, abarrotaron la plaza del palacio municipal de A Coruña para festejar el retorno del equipo de sus amores a la máxima categoría. Fue una hora de alegría y unión entre una hinchada infinita y estos jugadores reconocidos y felices. «Gracias por ampararnos y por sostenernos, por apoyarnos y por empujarnos», resumió Antonio Hidalgo, que asomado desde el magno edificio volvió a ser de los más aclamados por una hinchada que bailó, cantó y rio alborozada junto a sus ídolos.

Hubo tiempo para todo. La pirotecnia blanquiazul que dio inicio a los partidos del Dépor en esta recta final liguera saludó la salida a los balcones. «Capitán, capitán», cantó la afición cuando Villares agarró el micrófono. «O puto Dépor está de volta», no dudó en gritar el lucense, que leía así una pancarta que portaba la hinchada. El lema hacía alusión a un vídeo viral de hace años, en que un imberbe David Mella festejaba el triunfo blanquiazul en la Copa de Campeones juvenil frente al Barcelona. De paso, el favorito blanquiazul presagiaba el éxito que afición y equipo acaban de conquistar ahora.

«Vimos de días difíciles e nunca nos fallastes», se acordó Villares de los cuatro años en el barro de la tercera categoría que él mismo había sufrido en primera persona, un período al que también aludió Escudero, que llegó con el cuadro coruñés en Segunda. «Los veteranos nos han enseñado lo que es el sentimiento de pertenencia al Dépor».

Mario Soriano, otro de los que jugaron en Primera Federación, subrayó: «Siempre viajasteis con nosotros, sin vosotros no hubiera sucedido todo esto». Y remarcó mientras agitaba la cabeza radiante: «Esto es una locura». Ximo, al que la afición volvió a pedir que se quedase, pues acaba contrato, dejó este mensaje: «En unos meses estamos de vuelta».

Y Zakaria, aclamado como percebeiro, cantó en un español más que aceptable «el Dépor es de Primera» en medio del delirio. A su lado, Álvaro Ferllo apeló al sentimiento: «Han sido los cinco meses más bonitos de mi carrera. Superan todo lo demás. No nací deportivista, pero moriré siendo deportivista». En medio del clamor popular, también Alti fue aplaudido cuando admitió que se está sintiendo como en casa.

A Yeremay lo interrumpió un grito desde la plaza diciendo «te quiero», antes de que pudiese hablar sonriente: «Me pongo muy nervioso aquí. Muchas gracias por el apoyo y por estos años», dijo. Es esta una hinchada perdidamente enamorada de él y también de Mulattieri, que a su vez la calificó como «la más increíble». A Loureiro no le cabía la sonrisa en el rostro, y enseguida explicó por qué: «Ver as vosas caras de felicidade dende aquí arriba é moi especial. Esta imaxe non a vou esquecer nunca», confesó antes de que Luismi Cruz cantase «dale, dale, Dépor» para poner a bailar al unísono al balcón y la plaza. Todo un veterano como Stoichkov, que hizo reír con un chiste, señaló que este año había sido un premio muy grande para él, y Noé, uno más, se declaró privilegiado por pertenecer a la cantera: «El Dépor ha llegado adonde se merece».