Carla, más premios que años

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Una joven alumna de clarinete de la Escuela de Músicos atesora, con solo 10 años, una docena de títulos nacionales e internacionales

13 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ganó. Arrasó. A los otros niños, cuando la ven llegar, se les atraganta el clarinete. «Obtuvo una nota de 98,3 sobre 100», apunta su profesor en la Escuela de Músicos, Xocas Meijide. Fue hace unos días en el concurso internacional Cittá di Carlino, en Italia, y supone el séptimo título internacional de su carrera. A esos hay que sumar los cinco nacionales. Su currículo es más grande que ella porque Carla Gómez Iglesias solo tiene 10 años. «El jurado de este concurso italiano era de primer nivel, con dos solistas de la RAI, por ejemplo. Dijeron que, por su sonoridad, si se tapasen los ojos pensarían que la persona que tocaba tendría 30 años. Comentaron que en piano o violín existen casos de semejante precocidad, pero con el clarinete es algo inaudito», confiesa Xocas. Para que se hagan una idea, el segundo clasificado en el citado certamen fue un corpulento mozalbete esloveno de 15 años cuya interpretación fue valorada con un 90, muy lejos de la pequeña Carla. Estudia 5.º de primaria en el Sanjurjo de Carricarte y todos los días ensaya de dos a tres horas porque no solo se consiguen los éxitos con el talento natural. «Esta actuación llevaba un año preparándola. Tocó de memoria, pero en verano, por ejemplo, le dedicó seis o siete horas al día», recuerda su maestro, que tiene claro que «si sigue así puede ser la mejor». Ahí tienen a Carla, que tiene más premios que años.

Pequeños chefs

Los siguientes protagonistas son aún más pequeños. Tienen entre 3 y 7 años y ayer participaron en la tercera edición del concurso infantil de cocina Little chef en el colegio Montespiño. «El objetivo es fomentar hábitos saludables de alimentación y su creatividad», explican desde el centro. En el jurado estaban tres cocineros que tienen en común que saben lo que es tener hijos y una estrella Michelin. Pepe Solla, que el miércoles celebra en Santiago el 55.º aniversario de su restaurante, Luis Veira y Juan Crujeiras. Los chavales se lo pasaron en grande con su delantal y su gorro.

Buceo adaptado

Es precioso lo que argumentan desde el club de actividades subacuáticas Nautilus de Fene. «En el mar todos somos iguales. Nos sentimos libres de movimientos, de estrés, de pensamientos y preocupaciones. El mundo acuático es un mundo de calma, paz y tranquilidad. En él cualquier persona está en igualdad de condiciones», aseguran. Bajo esa filosofía ayer organizaron una jornada en la que buceadores certificados se sumergieron con personas discapacitadas en colaboración de Club del Mar de San Amaro.