Clientes con estrella Michelin

A CORUÑA

La cafetería La Perla de Mera, emulando los concursos de cocina de la tele, organizó un certamen en el que se presentaron platos de alto nivel

12 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Pincho de xarda marinada en mandarina, lima, limón, pimienta y guindilla acompañada por perlas de tomate, fresa, mango y de aceite de oliva, fresa y crujiente de espárrago. No, no es una receta de un concurso de cocina para profesionales de los fogones, sino el plato que presentaron los hermanos Inés y Raúl en la cafetería La Perla de Mera con motivo de la segunda edición del animado y original certamen Miércoleschef. «Participaron once parejas formadas por amigos, novios, padres e hijos o hermanos, como los que ganaron. La idea surgió para que el invierno se haga más corto, hacer nuevas amistades y mejorar la relación de la gente con la excusa de la cocina. Le pusieron mucho entusiasmo y el resultado fueron unos pinchos espectaculares con productos poco usuales y técnicas de alta cocina», comentan las propietarias de esta cafetería cuyos clientes tienen estrellas Michelin.

Ingenieros de mérito

Cuatro ingenieros destacados y conocidos, Guillermo Grandío, Eduardo Toba, Carlos Nárdiz y Rafael Barredo, recibieron anoche las medallas al mérito colegial, el máximo reconocimiento que concede el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia. La entrega de distinciones tuvo lugar en el Teatro Rosalía de Castro durante la gala central de los primeros encuentros de este colegio, cuyo decano es Ricardo Babío. El presidente del colectivo a nivel nacional, Juan Antonio Santamera, y la conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Ethel Vázquez, presidieron el acto en el que hubo un reconocimiento a la oenegé Enxeñaría sen fronteiras de Galicia «por su trabajo constante y poco reconocido (hasta ayer) para la universalización de los servicios básicos y la mejora de la calidad de vida en los países más desfavorecidos», explican los organizadores. Un acto de confraternidad entre los profesionales de la ingeniería de caminos en el que se dio la bienvenida a los más jóvenes, a los nuevos colegiados que acaban de finalizar sus estudios.

Inauguración en pijama

Después de tantos años contando las inauguraciones del escultor Enrique Tenreiro me asalta una duda, qué le resultará más difícil, la realización de las obras o pensar en la manera de sorprender en la presentación de las mismas. Lo digo porque ayer inauguró en la Afundación, en el corazón de la ciudad, sus últimos trabajos, bajo el título 5.840 días e 24 horas. Tenreiro llegó poco antes de las ocho de la tarde vestido con pijama y con un bidé en la mano. Para sorpresa de los viandantes se sentó de esta guisa delante del edificio. Captada la atención del personal, como se pueden imaginar, animó a todos a entrar en la fundación para ver sus obras. Por cierto, el bidé-asiento-reclamo lo colocó sobre una peana para que formase parte de la muestra. Pueden gustar más o menos sus trabajos, habrá quien no entienda su manera de actuar cada vez que inaugura algo, pero de lo que no hay duda es que originalidad, buen humor y ganas de llamar la atención le sobran a Enrique.