El servicio de Oftalmología del Chuac ha sido designado centro de referencia para el norte de Galicia en patología del queratocono, una alteración de la córnea que afecta a jóvenes en edad laboral limitando seriamente su visión. Aunque no se trata de una patología muy frecuente, de 8 a 54 casos cada 100.000 habitantes, hasta ahora la única opción terapéutica para aquellos que no toleran las lentillas, que es el tratamiento de primera elección y resulta efectivo en el 90 % de los casos, era el trasplante. Ahora, con la cirugía de los anillos intracorneales se consigue «al menos alejar el momento del trasplante», indica Victoria de Rojas Silva, jefa del servicio de Oftalmología.
La patología del queratocono suele comenzar en la adolescencia y tiene una evolución variable hasta los 30-40 años. Su causa es multifactorial, ya que si bien existe un componente genético, su desarrollo se relaciona con diferentes factores ambientales que inciden en el adelgazamiento progresivo de la córnea, que acaba deformándose de forma irregular causando astigmatismo y miopía que no se puede corregir con gafas. Aunque la mayoría de los afectados pueden ver bien con lentillas, generalmente semirígidas, aquellos en los que la evolución es muy rápida la opción hasta este momento era el trasplante.
Ahora, con el implante de los anillos intracorneales, a través de una cirugía ambulatoria, se logra tensar la córnea. «Es una operación sencilla, de apenas 15 minutos, sin ingreso, y generalmente el paciente se puede incorporar al trabajo en tres o cuatro días», explica De Rojas.
Algunos pacientes notan mejoría de forma inmediata y se trata además de un tratamiento «cuya relación riesgo beneficio es buena, los anillos se pueden retirar si el efecto no es el deseado», añade.
El procedimiento regulariza la superficie de la córnea y, aunque no garantiza la corrección del defecto, «mejora la agudeza», explica. Para poder someterse a la cirugía, el equipo de oftalmología realiza un estudio preoperatorio, ya que no todos los pacientes son candidatos al anillo: es necesario no tener cicatrices en la córnea, que ha de contar con un espesor mínimo.
De Rojas insiste en que «retrasa el momento del trasplante, pero no detiene la evolución de la enfermedad», aunque se realizan ya nuevos tratamientos con luz ultravioleta para lograr frenar la patología. «Se están estudiando los efectos a largo plazo en los pacientes más jóvenes», señala la especialista.