Los cooperativistas del Ofimático reclaman una solución antes de las elecciones
14 mar 2011 . Actualizado a las 11:27 h.Cuando formalizaron su entrada en Eirís Ofimático, una de las tres cooperativas que captaban socios para construir viviendas protegidas en la nueva urbanización a la entrada de la ciudad, Juan José García y su mujer esperaban su primer hijo. Hoy el pequeño tiene tres años y el matrimonio espera la segunda, pero los terrenos donde creían que se levantaría su primera vivienda en propiedad todavía están llenos de matorrales.
«Se están pasando la patata caliente entre el Ayuntamiento y la Xunta», explica Juan José, al que más que los retrasos en un proyecto que dormita desde hace dos décadas en el cajón de la Administración, lo que le preocupa es quedarse sin vivienda. Hace escasamente un mes, las 300 familias adheridas a las cooperativas se enteraron de que los terrenos que compraron hace dos años, y por los que ya adelantaron la mitad del precio, podrían ser devueltos a sus dueños originales, que pleitearon contra la Xunta y ganaron. «Yo no digo que no sean los dueños o que no tengan razón, pero creo que lo que quieren es presionar a la Xunta para que les indemnice en metálico», explica García. Por eso, urge al Gobierno gallego a que acelere el proceso de reversión y les aclare qué pasará con sus viviendas antes de las elecciones de mayo. «No están jugando solo con dinero, sino también con la vida de muchas personas», aclara Juan.
Ellos, como Laura Peñas, también socia de Eirís, viven de alquiler a la espera de recibir su vivienda. Laura, además del alquiler, tiene que hacer frente todos los meses al préstamo que solicitó para adelantar los 40.000 euros del primer pago por los terrenos. Apunta que se animó a comprar en el Ofimático «por el precio, porque con mi sueldo era de lo poco que me podía permitir en Coruña». Lo que la acabó de animar fueron las ayudas a la entrada y al pago mensual de la hipoteca que en ese momento estaban vigentes. Hoy, las dan casi por perdidas. «Nunca pensé que por la negligencia de los políticos pudiésemos perder el dinero de las ayudas», cuyo importe cifra entorno a los 10.000 euros por familia. «A lo mejor para otra persona no es dinero, pero para mí es muchísimo».
A Roberto Rivas, sin embargo, lo que lo atrajo al Ofimático fue «ver que por el medio estaban las administraciones, me dio más seguridad». Hoy, esas mismas administraciones son la diana de las críticas de los cooperativistas. «Parece una guerra de poder», zanja Rivas, uno de los últimos en acceder a Confuncovi, la cooperativa mayoritaria del Ofimático, donde pretendía invertir el dinero que su ex pareja le pagó por su parte en el piso que compartían. «Tengo cuatro años para invertirlo antes de que Hacienda me dé un palo», explica, para apuntar que si el conflicto se enquista, «me tendré que ir a una vivienda peor en otro sitio peor, pero donde al menos pueda vivir holgado». Tanto él como Laura y Juan José reconocen que en algún momento se han planteado recuperar el dinero y abandonar el proyecto, aunque sin renunciar a la indemnización que les corresponda. Son conscientes, eso sí, de que pleitear con la Xunta «será latoso» por la cascada de recursos que podría ejercer.
Entre la incertidumbre y la «asfixia económica» en la que aseguran moverse, los cooperativistas piden soluciones. Y rápido. Porque «nos están haciendo perder el dinero y la ilusión por el piso», zanja Laura.