Oleiros | Proyecto educativo
14 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Oleiros presume de solidario y ha incluido esa asignatura entre las clases de los institutos. Más allá del respaldo económico a distintas causas, en estos momentos, impulsa, de la mano de Solidariedade Internacional e Implicadas no Desenvolvemento, una campaña entre alumnos de secundaria que consiste en testimonios en primera persona de personas de otras realidades cuyas experiencias serán desarrolladas en dos cortos. Los dos minifilmes serán su trabajo fin de curso. El instituto Neira Vilas acogió esta semana al joven Lasseiri Babía, de los campamentos de Tinduf, en el Sáhara, y ayer los del María Casares recibieron a la indígena guatemalteca Ana María Rodríguez, dirigentes de la organización Madre Tierra, que intenta dignificar el papel de las mujeres del rural. Los alumnos de instituto se mostraron sorprendidos por cuestiones como la falta de planificación familiar, los problemas de escolarización de los jóvenes guatemaltecos y por el desequilibrio de poder entre ambos sexos. Otros alumnos abordaron temas como los clubes de cooperación con jóvenes de India y Etiopía. Ana María Rodríguez avaló este tipo de experiencias con jóvenes. Con símiles del campo aseguró que su objetivo es «promover la siembra de valores para cosechar una sociedad justa y que se goce del respeto mutuo». Explicó que en Madre Tierra trabajan con 500 mujeres con el denominador común de ser rurales y haber padecido un exilio de 16 años en el sureste mexicano. «La participación con dignidad es urgente, tenemos necesidad de tener voz y voto en la toma de decisiones», explicó y apuntó como cuestiones básicas la apuesta por la formación, la alfabetización, el desarrollo de créditos y proyectos productivos, así como una mayor sensibilización sobre la salud de la mujer. Madre Tierra cuenta con un centro de capacitación, Escuela de Lideresas, con la que pretenden crear guías que sepan transmitir sus procesos de aprendizaje y a la que se les inculca valores de autoestima, necesarios, según dijo, para un colectivo no valorado. Esta mujer maya defendió, en Oleiros, el diálogo «como mejor forma de entendernos».