Brocos

ÁNGEL PADÍN

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA | O |

16 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

NOMBRAR a Brocos (Isidoro) y acordarnos de la estancia coruñesa de Pablo Ruiz Picasso es todo uno. Hay todavía quien pone en duda la influencia del escultor santiagués en el adolescente malagueño, pero nadie puede cuestionar que un profesor que en 1878 asiste en París a la Exposición Universal y en 1894 enseña a un avispado joven de 13 años no ofrezca novedades a sus discípulos. El recuerdo de este Brocos (hubo otro, Modesto, que fue famoso pintor en Brasil y con obra en la Diputación coruñesa) nos viene dado por la reciente publicación de un libro del investigador betanceiro Manolo Lousa, que nos revela casi hasta la extenuación la vida, obra, aconteceres, glorias y desgracias del escultor, quien por cierto era artista completo, pues escribía poesía, pintaba, dibujaba (y muy bien) y además impartía clases en la Escuela Provincial de Bellas Artes y nos suponemos que con gran sapiencia e interés para los alumnos. La Diputación de Lugo ha sido la promotora del libro de Lousa y con este apoyo nos ha permitido adentrarnos en la vida de un hombre que, sin exageraciones, ha dado días de gloria (como los daría Picasso, según Alejandro Barreiro) a nuestra ciudad y, por ende, a Galicia.