José Edelstein, físico teórico: «Soy enemigo de esa división absurda, y tan española, entre ciencias y letras»

Fernando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

CIENCIA

José Edelstein es físico y profesor de la Universidade de Santiago
José Edelstein es físico y profesor de la Universidade de Santiago Sandra Alonso

El científico y profesor universitario lleva a la Domus su proyecto musical «Universo entre canciones»

27 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

José Edelstein (Buenos Aires, 1968) es profesor de Física Teórica en la USC y miembro del Instituto Galego de Física de Altas Enerxías, además de divulgador —aunque no le guste la palabra: «prefiero comunicador», dice— científico. Pero este viernes descubriremos una nueva faceta suya, la de músico, porque presenta Universo entre canciones, un proyecto que comparte con su hermana Lore Edelstein y Daniela de Rito, en el que arte y ciencia se dan la mano con la vista puesta en el cielo. Este espectáculo, en el que interpretarán canciones con títulos como Eureka o Décimas cuánticas, podremos disfrutarlo en la Domus (20.00 horas), un lugar que no le es extraño al científico, que ha ganado dos veces el premio Prismas Casa de las Ciencias, la primera por el libro Einstein para perplejos, y la segunda por la plataforma Amautas, que puso en marcha en la época dela pandemia con Javier Santaolalla.

—¿Cómo podríamos definir Universo entre canciones?

—Es un espectáculo científico-musical, dicho en pocas palabras. Pero sobre todo es música. Y tiene también su parte audiovisual, porque hay proyecciones durante toda la presentación. La ciencia es más bien la motivación del contenido. La parte narrativa del espectáculo, que es de la que soy más responsable, son relatos que tienen que ver de alguna manera con el lugar que ocupamos en el cosmos, qué es la vida, qué es el cielo... Así que podríamos decir que es un recorrido emotivo sobre la relación que tenemos con el universo. Y tiene momentos de humor, de emoción... Todo enlazado por la música. Pero lo que tiene que quedar claro es que es un espectáculo, no una charla ni una conferencia científica.

—¿De dónde sale esta idea de mezclar ciencia y música?

—Como comunicador científico me gusta tomar el material científico y convertirlo en materia sensible, en literatura, música, plástica. Y todo con vocación no solo pedagógica, sino artística. Mi hermana Lore es música, y con ella y con la cantante Daniela de Rito surgió esta idea de hacer un espectáculo teatral con contenido científico y musical. Al principio lo hacíamos con versiones. Pero llegó la pandemia, que nos hizo abortar la gira que teníamos prevista y nos dejó mucho tiempo para darle vueltas a la música. Yo les pasé algunos poemas que tenía y ellas compusieron la música y el resto de las letras. Menos una, que la música es de Uxía.

—¿A quién va dirigido este espectáculo?

—A cualquiera que se conmueva cuando levanta la vista al cielo. Cualquiera que tenga interés por saber de dónde venimos, a dónde vamos y cuál es nuestro lugar en el universo. Somos una mota de polvo en el cosmos, lo cual puede resultar desolador. Pero es lo contrario: nos ayuda relativizar los problemas. Para un científico es muy llamativa la incapacidad que tenemos para organizarnos como especie a nivel global. La pandemia fue un buen ejemplo. Todo el planeta estaba afectado, y en vez de cooperar, lo que hicieron los países fue competir. Deberíamos ser más modestos, más conscientes de nuestro corto pasaje por la Tierra.

—Nos separan entre ciencias y letras desde Bachillerato y usted se dedica a juntarlas.

—Soy un enemigo frontal de esa división absurda, que por cierto es muy española. Yo, que nací en Argentina y viví en varios países, te diré que no se ve fuera de aquí. Es algo insólito. Cualquiera se escandalizaría si yo digo que no sé quién es Cervantes ni me interesa. Parecería un inculto. Pero, ¿qué pasa si digo que no sé quién es Paul Dirac? Muchos no lo sabrán y es un personaje de la envergadura de Cervantes.

—Ha comparado leer a Einstein con escuchar a Mozart. ¿Tiene la ciencia su parte lírica?

—Por supuesto. El papel de la belleza en la ciencia es crucial. Lo que pasa es que hay que tener ciertas nociones. Como pasa con las artes. Si te plantas delante de un cuadro de Kandinsky o si escuchas a Shostakóvich por primera vez, puedes necesitar cierta ayuda para comprender su belleza. En la ciencia pasa algo parecido. Eso es lo que intento hacer como comunicador, enseñar a disfrutar la ciencia.

«No creo que haya en el mundo una ciudad con tantos museos científicos como A Coruña»

El físico José Edelstein, que defiende que «conocer qué es lo que sabemos del mundo natural es un derecho y casi podría decir que también un deber», acaba de publicar un libro titulado Trece maneras de mirar el cielo. «En verdad hay mucho más que trece, pueden ser infinitas», apunta.

—Hay en el libro algunas referencias a Galicia.

—Sí, concretamente dos vivencias relacionadas con dos personas muy importantes. En uno de los capítulos hablo de una forma de mirar al cielo que es ir hacia él, y por eso hablo de Neil Armstrong, a quien intenté traer a Galicia en una ocasión pero no pudo ser. Eso sí, aquello originó un intercambio epistolar con él que he transcrito en el libro y que me permitió hacer el ejercicio imaginativo de ponerme en las botas del primer hombre que pisó la Luna y lo que tuvo que sentir cuando levantó la vista y vio la Tierra en el cielo. Y el otro que también está en el libro es Stephen Hawking, que me hizo pensar en cómo es explorar el cielo dentro de tu propia cabeza. Recrear un conjunto de reglas que te permitan no mirar hacia arriba, sino hacia adentro, y seguir viendo el cielo. Vino a Galicia en el 2008 y yo estuve involucrado en esa visita.

—El espectáculo de Universo ente canciones lo presenta en el mejor lugar posible: un museo científico como la Domus.

—En toda España hay admiración por los Museos Científicos Coruñeses, son una referencia absoluta, y lo digo con conocimiento de causa. No creo que haya otra ciudad en el mundo con tantos museos científicos por habitante. Son una maravilla. Hemos presentado el espectáculo en teatros y lugares muy diferentes, pero no en un lugar al que pertenece especialmente como es la Domus