Logra una beca para Silicon Valley, pero no puede costearse el viaje

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

CIENCIA

Una bioinformática gallega lanza una campaña de crowfunding para recaudar fondos

30 may 2019 . Actualizado a las 20:29 h.

Tamara R. Adrover tuvo una «idea loca». O no tanto: desarrollar un dispositivo que haga posible un diagnóstico temprano del párkinson a través de la detección de las proteínas tóxicas que desencadenan la enfermedad, las alfa-sinucleína, en fluidos corporales como las lágrimas o la saliva. Quizás sea un imposible. Y más para una alumna de primero de Bioinformática en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Pero al menos le ha parecido lo suficientemente interesante a los organizadores del programa TrepCamp, dirigido a formar jóvenes emprendedores en distintas universidades extranjeras, fundamentalmente en Estados Unidos. La joven de A Guarda (Pontevedra), de 18 años, ha sido una de las 500 estudiantes de todo el mundo -seleccionados de entre más de 30.000 candidatos-, que ha sido becada para formarse durante tres semanas, entre el 8 y el 26 de julio en su caso, y recibir el apoyo necesario para poder convertir su propuesta en un prototipo que presentará a un panel de expertos en innovación y a un grupo de inversores. Lo hará en la Universidad de California Berkeley, en Silicon Valley.

Aunque, en realidad, habría que precisar que todavía es un sueño. Le hacen falta al menos 3.000 euros para convertirlo en realidad. La beca ofrecida por el programa financia el 70 % de los gastos, el equivalente a la matrícula, pero no los de alojamiento ni los vuelos. Demasiado dinero para una joven de una familia con escasos recursos y que en Barcelona estudia con dos becas, una concedida por el Ministerio de Educación y otra por la propia Universidad Pompeu Fabra.

«Me siento orgullosa de tener la oportunidad de formar parte de esto, pero económicamente no puedo cubrir la totalidad de los costes por mi cuenta», explica la joven. «Las residencias universitarias que me ofrecen -añade- cuestan entre 1.200 y 1.500 dólares, a los que luego hay que añadir el gasto de los vuelos a California». Tiene que decidirse cuánto antes si acepta o no la beca, aunque ello dependerá del dinero que pueda recaudar. En esta lucha contrarreloj, sin embargo, no está sola. Su mejor amigo, Marco Patiño López, ha promovido una campaña de micromecenazgo en Internet (https://www.gofundme.com/trepcamp) con el objetivo de que cualquier persona pueda ofrecer su colaboración económica a la bioinformática gallega, por pequeña que sea.