«Ciencia y magia tienen mucho en común»

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN/LA VOZ.

CIENCIA

La investigadora coruñesa asegura que los trucos de los magos están ayudando a la neurociencia para empezar a desvelar los secretos del cerebro

26 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Susana Martínez-Conde ha abierto a la magia las puertas de la ciencia. La neurocientífica coruñesa, directora del Laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Neurológico Barrow de Phoenix (EE.?UU.) abrió hace dos años un nuevo campo de trabajo que se apoya en los trucos de los magos para desvelar los mecanismos cerebrales responsables de la atención visual y la consciencia. La científica participó esta semana en A Coruña en el Congreso Mágico Nacional.

«Los trucos de magia son ilusiones cognitivas que no solo entretienen, sino que también informan sobre la función cerebral. Esperamos que la magia ayude a los neurocientíficos a entender los secretos del cerebro», asegura.

-¿Existe una relación entre la ciencia y la magia?

-Sí, la neurociencia y la magia tienen muchos puntos en común. En neurociencia, un problema fundamental es saber cuáles son las bases neurales de nuestra consciencia en el mundo, y los magos juegan con la manipulación de estos mecanismos de la percepción, de la atención del espectador. Nosotros podemos aprovecharnos de los trucos de manipulación de la atención del espectador para llevarlos al laboratorio.

-Incluso ha dicho que los científicos tienen que aprender mucho de los magos.

-La magia tiene miles de años de antigüedad. Y nosotros hemos comprobado en experimentos muchos mecanismos que los magos ya conocían. Hemos perdido tiempo, porque de alguna manera en neurociencia cognitiva se está volviendo a inventar la rueda por no habernos fijado antes en lo que hacían los magos.

-¿Qué resultados han salido de este encuentro?

-Entre los experimentos que hemos hecho está una colaboración con el mago Apolo Robbins sobre la manipulación de la atención del espectador. Él ya se había dado cuenta de que en ciertas maniobras con movimientos curvos despertaba menos la atención del espectador que con movimientos en línea recta. Luego grabamos vídeos y se los presentamos a sujetos experimentales mientras registrábamos los movimientos de sus ojos a través de cámaras infrarrojas de alta precisión. Este experimento lo llevó a cabo uno de mis investigadores posdoctorales, Jorge Otero, de Vigo, y lo que vimos es que la intuición de Apolo, el mago, se cumplía experimentalmente.

-¿Y cómo ha sido la respuesta de la comunidad científica?

-Su respuesta ha sido instantánea y enorme. Nuestro primer artículo sobre el tema lo publicamos en Nature Reviews Neuroscience y retrasaron su publicación para que coincidiera con la celebración de la reunión de la Sociedad Internacional de Neurociencia. Luego, en la reunión de la sociedad en el 2009, en Chicago, nos llamaron para participar en el evento inaugural para tratar sobre las bases neurales de la magia. Asistieron más de 7.000 neurocientíficos en lo que fue la sesión de neurociencia con mayor participación de toda la historia.