Reportaje | Un suceso inédito en la biología Un estudio de científicos gallegos revela que un alga exótica procedente del Pacífico convive en el mismo hábitat con otra autóctona en un fenómeno único en Europa
18 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La naturaleza ha obrado un pequeño milagro en Galicia. O al menos ha revelado un fenómeno único en Europa y posiblemente en el resto del mundo. Una especie invasora, que en su conducta habitual desplaza a las existentes de la zona que ha tomado, no sólo ha competido por expulsar a la autóctona de su ecosistema, sino que convive con ella en perfecta armonía. La protagonista de este hecho insólito en la biología es una pequeña alga llamada Grateloupia lanceola y su gesta por la supervivencia ha sido desvelada por un equipo de investigadores de la Universidad de A Coruña en un estudio que ha publicado la revista Anales del Real Jardín Botánico de Madrid. Pero el caso aún es más sorprendente, ya que los científicos no sólo han constadado la coexistencia pacífica entre dos algas muy afines del género Grateloupia, la local, que tiene su hábitat en los alrededores de A Coruña, y la invasora, que probablemente llegó a Galicia del Océano Pacífico adherida a los cultivos marinos de mejillones y ostras importadas de otros países, sino que ha permitido redescubrir la variante autóctona de la Grateloupia lanceola. La existencia de las únicas poblaciones mixtas de estas algas en toda Europa ha servido a los investigadores para poder comparar las dos especies de la misma familia y delimitar los rasgos que las diferencian. Hasta ahora, la especie autóctona recién redescubierta era poco conocida y en la Península Ibérica sólo se había podido encontrar en las costas de Málaga y A Coruña, aunque la comunidad científica la englobaba dentro de la especie procedente del Pacífico. Las autóctonas, igual La comparación con los estudios previos a la invasión indica que el alga local no había desaparecido de ninguna de sus ubicaciones propias y que su población no se ha visto mermada en ninguna de las zonas en las que ambas especies conviven. Las dos especies muestran una gran similitud y su aspecto externo varía mucho dependiendo del ambiente en el que se encuentren. Sólo su coincidencia en la costa gallega, única en toda Europa, ha establecido claramente la diferencia entre ellas. «Hemos tenido la fortuna de que las dos especies coexistan en el reducido hábitat de la autóctona y de asistir al proceso de invasión», explica Igancio Bárbara, del Departamento de Biología Animal, Vegetal y Ecología de la Univesidad de A Coruña. En su colonización de la costa gallega, detectada por primera vez en 1991, la especie invasora Grateloupia turuturu ha ido ascendiendo desde las Rías Baixas, adonde llegó incrustada a los cultivos marinos importados, hasta llegar en sólo seis años a los alrededores de la ciudad de A Coruña, donde se encuentran los únicos reductos de la autóctona Grateloupia lanceola del norte peninsular. En el resto de España, su presencia se ha localizado en las costas de Málaga. Nicho ecológico Pero, ¿por qué la especie invasora no ha desplazado a la local de su nicho ecológico, como es habitual? Los científicos creen que es porque ha encontrado un hueco en el ecosistema que hasta ahora estaba poco aprovechado por otras algas, como las charcas que se forman al bajar la marea. En estos mismos espacios intermareales, el alga local ocupa una altura un poco más elevada.