Aumentan las esperanzas de salvación de los doce cetáceos que fueron devueltos al mar Científicos del Cemma y del Cepesma creen que ésa es por ahora la hipótesis más fiable
09 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Con cautela y a la espera de cómo evolucionen los acontecimientos, la Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños (Cemma-Galicia) y el Centro de Protección de Especies Marinas (Cepesma-Asturias) opinan que la manada de orcas bastardas que anteanoche varó en el puerto lucense de Burela seguía a una hembra adulta enferma. La fuerte estructura social del grupo llevó al resto a acompañarla hasta la muerte. A medida que pasan las horas y no hay noticias de los doce ejemplares que fueron devueltos al mar, aumentan las esperanzas sobre su salvación. De los nueve restantes no se sabe nada porque ayer no apareció ningún cadáver, con lo cual de momento sólo han muerto seis de los veintisiete del grupo. Mientras, persiste la incógnita sobre las causas que llevaron a las orcas a salirse de sus rutas migratorias habituales y a adentrarse en el Cantábrico para acabar embarrancando en una cala rocosa de Burela. Luis Laria y Alfredo López, científicos del Cemma y del Cepesma, coinciden al señalar como hipótesis más fiable del varamiento colectivo que la manada fuese tras una hembra enferma de 4,30 metros de longitud. Al igual que los otros cinco ejemplares a los se les realizó la necropsia, no tenía restos de alimentos en su cuerpo porque sólo comen en los océanos, su hábitat natural. Extremadamente delgada, se le detectaron una importante presencia de parásitos y crustáceos cirrípedos (similares a percebes o lapas) incrustados en la comisura de la boca y en la zona dentaria. Por sí solos, no tendrían porque suponer la muerte, aunque posiblemente provocaron el acercamiento del mamífero marino a la costa. Fue el primero en fallecer, las 20,35 horas del martes. Superado el primer día del retorno a mar abierto de doce de las orcas, la vigilancia se mantiene, con la confianza de que no vuelvan a varar en la costa.