Se marchó Marcos Suárez del Lugo con destino a Santiago cuando la temporada pasada aún estaba mediada. El jugador santiagués fue uno de los destacados integrantes del combinado rojiblanco que consiguió el retorno a la Segunda B, formando una inolvidable pareja con Ángel Cuéllar. Hoy está en el Ciudad de Santiago, equipo que se enfrenta mañana, en el Ángel Carro, a los lucenses en el primer derbi de la temporada, y vuelve por primera vez desde su adiós al estadio de la rivera del Miño, consciente de que no será sencillo puntuar. «El Lugo en casa siempre da muchos problemas, es fuerte. Quizás baja un poco a domicilio», dice el ariete.
Poco se parece ya el Lugo a aquel en el que jugaba Marcos. Los cambios, en apenas ocho meses han sido casi radicales, y son muy pocos los compañeros que quedan desde entonces. Apenas Aira, Sergio o Moncho. «Son circunstancias del fútbol», admite Marcos, que asegura, no sin cierta nostalgia: «Es una pena, porque teníamos un grupo de gente muy bueno». Para él, que dejó «muy buenos amigos», según sus propias palabras, la trascendencia del partido no va más allá de los tres puntos, sin ningún tipo de revancha o cuenta pendiente. «Es un derbi, y será partido muy complicado, nada más», asegura. Y le gusta la plantilla que tiene a su disposición Fonsi Valverde. «Se ha reforzado muy bien», afirma.
Marcos Suárez es uno de los delanteros que más minutos ha disputado en el Ciudad de Santiago en lo que va de temporada. Y eso que la competencia en la plantilla de Luisito, su entrenador, es brutal. «Pero eso es bueno para el equipo», asegura. «Además, al jugar al lado de gente como Maikel o de Changui, que han estado a altísimo nivel, se aprende mucho», dice con humildad. Pero su participación ya fue determinante en el apenas medio curso que disputó la pasada campaña. «Quizás partía con un poco de ventaja, porque el míster me conocía», apunta. De todas formas, y pese al peso específico de los nombres con los que comparte delantera, ha conseguido hacerse con hueco.
«Mejor momento»
Hasta ahora, no ha conseguido marcar, su asignatura pendiente. Pero no se pone nervioso, porque asegura que, tarde o temprano, llegará. «Falta el gol, pero estoy bien, me encuentro en uno de los mejores momentos de mi carrera», asegura.
El Ciudad de Santiago, es un equipo al que «le gusta jugar al fútbol», según definición del ariete. «A veces se puede, pero otras no, porque esta competición es muy complicada, y hay que estar muy atentos a las segundas jugadas, a los rechaces. Son vitales», dice y él lo sabe bien, por su experiencia en la categoría con los rojiblancos, pero no sólo con los de Lugo, sino con los de Arteixo. Una competición que ve más complicada que las pasadas, contra los equipos del norte: «Es mucho más competitiva. El grupo de Canarias se hacía muy duro por los viajes, por las condiciones que se dan allí, los campos, la temperatura, el viento, la hora en la que se juega... Pero teníamos la situación contraria, y es que los equipos de las islas bajaban mucho cuando venían aquí. Eso ahora no se da, y se hace complicado tanto en casa como fuera, porque se adaptan mucho mejor. Además, aquí hay equipos de mucho nombre que le dan otro aire a la Liga».
Precisamente en casa no se está sintiendo arropado el Ciudad, con muy poca gente en un San Lázaro en el que las gradas ya están de por sí lejos del terreno de juego. «Vienen unos quinientos o seiscientos al campo. Ojalá se animara más, pero sabemos que es complicado, porque el Compostela es un equipo que tiene mucho tirón, que está muy enraizado, y nosotros somos un club muy nuevo», reconoce el jugador.