Zas y Vimianzo, junto a Santa Comba, tuvieron los mayores registros. La segunda racha de viento más fuerte se localizó en Coristanco, de 104 kilómetros
14 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.De los últimos trece días, en doce no cayó ni una sola gota en Zas. El otro que sí tuvo alguna (el 3 de este mes), fue casi testimonial, ya que se registraron 0,7 litros. En definitiva, prácticamente dos semanas en seco. Ayer, a primera hora de la tarde, ya se contabilizaban 55 litros en la estación que Meteogalicia tiene en O Couto de Muíño, en Zas. Durante buena parte de la mañana, este punto de control, junto con el de A Gándara (47), en Vimianzo, estuvo en la cabeza de los lugares de Galicia en los que más llovió. Por la tarde, esa primera posición pasó a Fontecada, en Santa Comba, no lejos de Muíño, lo que da una idea de la magnitud de lo que cayó en toda la comarca y sus zonas limítrofes.
Zas y Vimianzo estuvieron en la parte más alta de los pluviómetros, pero el agua fue abundante en toda la Costa da Morte, con números muy cercanos. Así , en la estación de Río do Sol, en Erbecedo, Coristanco, empezaron la tarde con 35 litros ya guardados, y en la de Rus, Carballo, al otro lado de la carretera provincial, con 40. En Camariñas y Malpica habían acumulado, a las cuatro de la tarde, que fue cuando la intensidad de las precipitaciones disminuyó considerablemente tras el paso del frente, con casi 35 litros.
La intensidad fue tal que lo caído en Zas en media jornada es un 40 % de todo lo registrado en el acumulado del mes pasado, y casi tanto como los meses de mayo y de agosto al completo, o casi el doble de febrero. También fue la tercera jornada del año en la que se acumuló un registro más elevado, con la diferencia de que en las dos primeras el cómputo es de las 24 horas, no de la noche y la mañana, en este caso. En Malpica, donde las lluvias no suelen ser tan intensas como en el interior, el de ayer fue uno de los días de lo que va de año de mayor intensidad.
Viento
Este primer temporal del otoño no solo se notó en el agua, sino también en el viento. La estación de Río do Sol midió la segunda racha más fuerte de Galicia (en las estaciones por debajo de los 900 metros), de casi 104 kilómetros por hora, a las nueve menos veinte de la mañana. Y el día anterior, el 12, Vimianzo y Camariñas fueron tercero y cuarto.
La acumulación de agua a causa de arquetas taponadas fue el incidente más frecuente
Las primeras precipitaciones del otoño despidieron el largo verano de este año de forma abrupta, pero apenas hubo incidentes en la Costa da Morte. Lo más frecuente fueron las arquetas taponadas en muchos casos por el arrastre de materiales y en otros por la falta de mantenimiento. Se trata de un problema muy frecuente cuando llegan las primeras lluvias, pero miembros de Protección Civil tuvieron que intervenir en varios puntos por la acumulación de agua.
Más importante fueron las ramas desprendidas de los árboles a causa de la velocidad del viento, que de forma puntual alcanzó los 104 kilómetros por hora. En Carballo cayeron varias ramas de grandes dimensiones en el paseo del Anllóns. No hubo heridos porque en ese momento no pasaba ningún peatón, pero podía haber supuesto un riesgo importante. No es la primera vez que ocurre algo así en los jardines municipales.
En general, en toda la zona hubo arrastre de materiales que terminaron en los ríos que, aumentaron algo su caudal, pero sin suponer un gran cambio.
«Aínda precisamos un final de outubro potente e un novembro de chuvia importante»
Las precipitaciones de ayer han supuesto un respiro para los agricultores y ganaderos de la zona en un momento fundamental, que es el inicio de la campaña de invierno. Las plantaciones se han retrasado este año por la falta de agua, pero la sequía en realidad no ha terminado todavía. «Aínda precisamos un final de outubro potente e un novembro de chuvia importante», aseguró Lucía Calvo, de La Despensa D'Lujo, con sede en Coristanco.
Todo el sector hortícola está sintiendo la falta de agua. Han tenido como problema añadido las altas temperaturas, que se mantienen. Están esperando al frío para poder combatir las plagas.
Incluso entre los productores de patatas, que son los que menos han sufrido los efectos de la falta de precipitaciones, el calor supone un problema para el clima necesario en los almacenes. «Pola noite abro as portas para que entre algo de fresco e pola mañá, cando sae o sol, teño que pechalas», explicó Juan Ramón Sanjurjo, presidente de los productores coristanqueses.