Los restos de envases de limpieza y de comida engordan la bolsa de la basura

Los desechos generados en la zona aumentaron un 10,4% durante confinamiento


Carballo / La Voz

El contenido de una bolsa de basura suele ser el fiel reflejo de los hábitos de consumo de la población, según la época del año y de las circunstancias socioeconómicas que imperen en cada momento. La crisis sanitaria vuelve a dejar patente que se ha producido un gran repunte de los restos de envases de productos de limpieza y de recipientes de plástico de alimentos que, cada día, llegan al complejo de Sogama en Morzós (Cerceda).

Según los datos facilitados por la empresa pública, desde la publicación del estado de alarma los 2.242.000 gallegos, pertenecientes a los 295 concellos adscritos, generaron 123.252 toneladas -entre bolsa negra y amarilla- frente a las 120.828 del mismo período del 2019. Es decir, un aumento del 2?%, pese a que la actividad minorista, hostelera y turística han permanecido paradas. También se ha producido durante el estado de alarma un gran repunte en el reciclado de envases de plástico, latas y briks, que ha oscilado entre el 21,2 y el 25,5%.

La Costa da Morte y Barbanza (Ribeira, Boiro, Rianxo, A Pobra, Outes y Mazaricos) no han sido ajenas a esta tendencia alcista a la generación de basura, con un incremento del 10,39% en el caso de la Costa da Morte, y de un 8,17% en la de Barbanza.

A falta de un estudio profundo que permita conocer las causas con más precisión, una de las hipótesis de trabajo que manejan en Sogama es que los ciudadanos priorizan el consumo de artículos envasados (plástico, latas, briks), por la seguridad que les reporta al estar menos expuestos a la contaminación y al considerar que, desinfectando el envase, el riesgo sanitario es mucho menor y que, incluso, desaparece.

Sogama ha recogido y tratado en apenas once días más de 41 toneladas de residuos sanitarios

Sogama también recoge y trata los residuos sanitarios de bajo riesgo, dando así respuesta a una petición de la Consellería de Sanidade, a través del Servizo Galego de Saúde (Sergas), ya que las instalaciones encargadas de gestionar estos desechos, debido al notable incremento de los mismos, no tenía capacidad para procesarlos adecuadamente.

Con esa finalidad, Sogama efectuó una adaptación técnica en el complejo medioambiental de Cerceda y, en un tiempo récord, redactó el proyecto y habilitó una instalación a la que llegan estos desechos -depositados en origen en bolsas específicas e introducidas a su vez en cajas de cartón precintadas- para ser triturados y acondicionados, procediendo a su valorización energética. Un proceso que tiene lugar a temperaturas superiores a 850 grados centígrados, garantizando así la eliminación de patógenos y otros elementos nocivos.

La gestión de residuos sanitarios es independiente a la de los urbanos, habiendo contratado para ello a personal externo, que se rige por horarios distintos a los del resto de los trabajadores. Asimismo, cuentan también con vestuarios diferenciados y no comparten en ningún caso zonas comunes a fin de preservar la salud y la seguridad.

Desde el 21 de abril, Sogama ha recepcionado y tratado en sus instalaciones 41,54 toneladas de residuos sanitarios de bajo riesgo, fundamentalmente buzos, mascarillas y guantes.

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