De Alemania a la Costa da Morte

Sheyla Bermúdez / S. G. CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Alba Romero

Llegó a Galicia por negocios, ayudó en el «Prestige» y se enamoró de la comarca

08 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Tengo 54 años y vivo en una autocaravana en la Costa da Morte». De esta manera se presenta el alemán Sven Schwebsch, un amante de la naturaleza en toda regla.

Sven tenía una tienda de windsurf al norte de Portugal. Como le iba bien, pensó en montar otro negocio al sur de Galicia. Y así fue. Siempre realiza actividades vinculadas con el medio ambiente. Sin embargo, poco después de llegar a la comunidad gallega, ocurría la catástrofe del Prestige. «Estuve tres años limpiando las playas de petróleo. Luego decidí quedarme en la zona para poder disfrutar del paisaje», recuerda el alemán.

Ahora cumple 15 años en la Costa da Morte. «Me autojubilé. Dejé el negocio que tenía y ahora vivo como me gusta». Adora la naturaleza y todo lo que hay en ella. Da charlas por los colegios concienciando de la importancia que tiene cuidar el planeta. Hace excursiones con niños y adultos para enseñarle los rincones más bellos del lugar. «Es importante que la gente conecte con sus montes y playas. Cuando algo es tuyo, lo vas a defender».

Hay algo mágico que convenció a Sven. Desde que llegó supo que ya no podría abandonar nunca más Galicia. «Me quedé aquí por la calma. Lo que más me gusta es la belleza de la naturaleza. Hay playas muy bonitas pero también hay montes monstruosos. Hay temporal y días de sol maravillosos. Los colores de la primavera son espectaculares. Las flores. Se combinan el verde y el azul en la costa».

Sven limpia las playas de la Costa da Morte con difícil acceso junto a un grupo de personas. Está convencido de que lo poco que consiguen es un paso importante para el resto de la humanidad. «Con el Prestige limpiamos petróleo. Poco después empezamos a formar grupo para limpiar las playas de plástico». En el 2012 realizaron más de 30 limpiezas.

«Las limpiezas son una manera de difundir y un intento de cambio de la mentalidad de las personas». Cree que para poder seguir disfrutando de los paisajes que nos ofrece nuestra tierra gallega es necesario un gran cambio, empezando por la educación de los más pequeños. Las televisiones, los periódicos y las radios deben explicar lo que está ocurriendo. «Internet es muy importante. Hay infinidad de maneras de cambiar, solo hay que ponerse».

«El cambio climático para mí es un tema que no admite discusión», dice. Sven asegura que hay satélites y datos que muestran lo que está pasando en la Tierra. Cree que hay mucha gente que hace las cosas siendo consciente de que está contaminando y, otra mucha, no sabe el daño que está causando. «La gente debe pensar como quiere vivir en el futuro, como quiere que vivan sus hijos y comportarse de manera correcta para que eso sea así», explica.

Colabora con Mar de Fábula, una asociación que hace unos de días limpió las Illas Sisargas, y que regularmente, desde hace tiempo, acomete actuaciones similares en otros puntos de la Costa da Morte. Se encuentran todo tipo de artilugios debido a que las corrientes del océano traen objetos de muchas partes del mundo, sobre todo las que dejan los barcos en sus grandes rutas: «gafas, zapatos, cepillos de dientes, neveras, cosas de la China, bombillas, muebles, bidones gigantes y otros residuos aparecen en nuestra costa y nadie hace caso», relata Sven en una lista que parece interminable.