Antonio Sandoval: «Lo mío con los pájaros fue un auténtico flechazo»

El ornitólogo, buen conocedor de la avifauna de la Costa da Morte, defiende el valor de la naturaleza


carballo / la voz

La palabra que más repite es naturaleza. Incluso habla de un concepto que los americanos manejan mucho, la vitamina N. «De naturaleza. El contacto con el medio natural ayuda a que la gente se recupere de enfermedades, beneficia a los chavales con TDAH. Es increíble pero hay niños que no saben caerse. Caen mal porque nunca caminaron por superficies irregulares. Tienen que aprender a mancharse, a subirse a los árboles y, eso sí, bajar con cuidado», destaca con su voz de docente apasionado Antonio Sandoval Rey, ornitólogo o pajarero. «Me da igual cualquiera de las dos. Proponemos a la RAE que incluya en pajarear la acepción de disfrutar de la observación de los pájaros». Tiene 49 años. En enero caen los 50. «Los llevo bien. Estar en medio de la naturaleza con la familia es mi forma de disfrutar», comenta este coruñés de la zona de Riazor. Está casado y es padre de un niño de 7 años que poco a poco va descubriendo los secretos que le enseña su padre. Recuerda la playa sin paseo marítimo, las rocas de las Esclavas y «las pozas donde veía los lorchos, la fauna marina. Siempre me gustaron los insectos, los peces, pero en un viaje a Alemania mi tía Montse me regaló unos prismáticos que cambiaron mi vida. Los utilizaba desde la ventana de mi casa para ver las aves. Lo mío con los pájaros fue un auténtico flechazo», confiesa.

Su afición es su pasión y su profesión. Trabaja en una empresa de comunicación y educación ambiental, organiza jornadas técnicas sobre biodiversidad, y es autor de varios libros llenos de plumas y naturaleza.

Hay otro aspecto importante en la vida de Antonio, la lectura. «De siempre me ha gustado. Incluso pasear leyendo, aunque sea de noche bajo la luz de las farolas», apunta sonriente. Habla de una corriente internacional que parece imparable. «Se está trabajando por la biodiversidad en las ciudades. Se apuesta por hacer corredores verdes, que toda la gente de todos los barrios tenga cerca un espacio natural. Es justicia social, tenemos derecho a ver mariposas y hay muchas personas que no tienen esa posibilidad», afirma Antonio. Señala lo complicado que es salir de la ciudad en bicicleta o andando.

Asegura que en A Coruña y comarca hay censadas 133 especies de aves. «Es de los mejores rincones de la Península, y Estaca de Bares, el mejor de Europa para avistar aves oceánicas», informa. Sus favoritas son el charrán ártico y el vencejo común. «El charrán pasa en otoño por delante de la costa de Galicia. Son como pequeñas gaviotas que incluso han llegado a Nueva Zelanda, a nuestras antípodas. Nos ayudan a entender las dimensiones del planeta. El vencejo llega en mayo y se va en agosto. Viene a criar en las oquedades de los edificios. Lo increíble es que desde que se marcha hasta que vuelve está en África volando», informa.

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