Telecomunicaciones, agua y gas son las prestaciones más criticadas
05 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Enrique Coo ya tenía ayer gas a la puerta de su establecimiento en Corcubión. Los operarios trabajaron incluso el sábado para que el empresario no perdiera una subvención de 200.000, a pesar de que el contrato de instalación data del 13 de junio. Las obras todavía no están completadas, pero sí lo suficiente para que el GAC dé por terminados los trabajos.
El caso de la ampliación de la pescadería y restaurante Mar Viva es probablemente extremo, pero no el único de las dificultades con las que se encuentran los emprendedores de la Costa da Morte para acceder a los servicios más básicos. Las telecomunicaciones con las prestaciones que acumulan más denuncias. Hay auténticos agujeros negros en la Costa da Morte, puntos a los que no llega Internet y donde la señal de la telefonía móvil es muy deficiente.
Juan Carballo en su empresa de remolques y Amador Vidal y Francis Lema, en su taller se consideran aislados del mundo a pesar de que están en Pasarela, en el municipio de Vimianzo, junto a la carretera comarcal 552. Juan Carballo tiene que recurrir a una gestoría de Ponteceso para poder hacer llegar sus facturas a sus clientes, entre los que está el Concello de Vimianzo, que solo las admite por correo electrónico.
Hoy en día Internet es imprescindible para cualquier empresa, explica Amador Vidal, que es campeón de España de ralis y tiene que arreglarse con un Mb de velocidad, lo que no le sirve para apenas nada y menos para descargarse programas que necesita para su trabajo. Incluso tuvo que recurrir hace ya unos años a un enlace por satélite que ahora ha dado paso al cable, absolutamente insuficiente no solo para las necesidades de una empresa.
Le suministra Movistar, la misma compañía que ofrece 30 Mb con fibra óptica o hasta 20 sin ella en un paquete, que incluye televisión y teléfono, por 47 euros mensuales sin IVA. Muchos contratos en viviendas particulares ya rondan los 300 Mb.
También denuncian Amador Vidal y su socio Francis Lema que desde hace unos meses el servicio de móvil es mucho peor. Aseguran que llaman constantemente a la compañía para denunciar la situación, pero que lo único que logran es que un comercial acuda «cunha maquiniña mida e diga que está ben».
El caso de Pasarela no es único, en Lires, en Cee, viven una situación similar, pero en este caso los negocios afectados son de turismo. La falta de Internet y el pésimo servicio de telefonía móvil limitan el desarrollo de la zona, hacen que los establecimientos tengan auténticos problemas para ser competitivos.
Además, los empresarios de la zona han de enfrentarse a auténticas pruebas de fuego para obtener los permisos necesarios para abrir negocios o realizar obras de mejora, sobre todo en zonas donde intervienen varias administraciones. Un empresario con raíces en Laxe tardó un año en poder reparar el tejado de la parte del viejo astillero de Roseva que adquirió y también ha necesitado años Antonio Porto, de Porto Muíños para poner en marcha en A Caduleira, también en la costa da Cabana, una zona de cultivo.