En la Costa da Morte hay registradas 454 embarcaciones, con una media de tres tripulantes por cada una de ellas, lo que supone que más de 1.200 familias viven directamente de la pesca, a las que hay que añadir los poco más de 200 mariscadores de a pie, lo que incluye también a los percebeiros.
En los últimos años se ha reducido de forma importante el número de personas de la zona que trabajan en el mar, aunque uno de los hechos que más ha influido en la bajada de las ventas es el desplazamiento a otras rulas, sobre todo la de A Coruña. Justo después del parón del Prestige la mayor parte de los pescadores y, sobre todo los mariscadores, comenzaron a vender en O Muro y hoy en día es muy poca la cantidad de percebe y marisco que se comercializa en los mercados de la zona. Estas prácticas suponen una importante fuga de dinero para las cofradías.