Si en algo hay unanimidad es en la calidad del servicio y en la variedad de los menús. Solo se mantiene el cátering en los cinco centros que el año pasado tenían comedores gestionados por las ANPA. Un restaurante de A Estrada traslada a diario los platos hasta los centros. Todos los directores aseguraron estar satisfechos con las preparaciones. Además, en el Celso Emilio Ferreiro, de A Silva, la gestión es externa, pero la preparación de los alimentos se efectúa en el propio colegio.
En el resto de los centros, la elaboración de los platos corresponde a cocineras y ayudantes cuyos salarios abona la propia Consellería de Educación.
En todos los casos consideran que los 2 euros por niño y día son suficientes para dos platos y postre. El mayor gasto de unos días se compensa con alimentos más económicos de otros.
A pesar de eso, en ningún caso se renuncia al pescado, dos veces a la semana, y a la carne, que se presenta con la misma periodicidad. A veces se dan lujos como el guiso de pulpo o el bacalao en cazuela, aunque lo que los niños prefieren es la pasta, en cualquiera de sus modalidades.
La verdura no falta en ningún sitio, aunque casi siempre es en forma de puré o mezclada con legumbres. También son clásicas las menestras.
En el postre la fruta es la que manda, pero también son habituales los lácteos. En varios colegios es habitual consumir, incluso dos veces al mes, yogures ecológicos.