Los representantes de los vecinos de Cores se reunieron ayer con los técnicos que elaboran los planos de la concentración parcelaria, representantes de la consellería de Medio Rural y el alcalde de Ponteceso para abordar la situación en que se encuentra el proyecto.
El principal problema lo plantea la necesidad de reservar la escasa zona calificada como urbana que hay en el lugar y algunas diferencias por lo que se refiere al trazado de las pistas. Los vecinos realizaron una propuesta que solo fue tenida en cuenta a medias por los técnicos, lo que podría generar algún problema.
La concentración parcelaria de Cores es la última pendiente en la Costa da Morte. Según explicó uno de los representantes de los vecinos, Francisco Veres, el proyecto ya quedó parado hace 39 años en la misma situación en que se encuentra ahora. En los próximos días se expondrá en el Concello el plano de las pistas para que los afectados den su opinión y aprueben la propuesta.
Una vez dibujadas las carreteras comenzará el reparto de los terrenos. Los problemas se plantearan en las fincas que tienen una parte calificada como urbana, porque el valor del terreno es muy diferente.
Francisco Veres explicó que la concentración parcelaria se ha podido recuperar en la parroquia porque el valor del terreno cayó después de que se aprobada el plan urbanístico. Hasta ese momento todos los vecinos consideraban que tenían un solar, por lo que el reparto era imposible.
También puede ser un problema el abandono de algunas agras, que han sido convertidas el terreno forestal.