La vuelta al cole ya está aquí: «Si tenemos que levantarnos antes, lo hacemos, pero hay que desayunar con tranquilidad»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Imagen de archivo de varios niños durante el primer día de clase.
Imagen de archivo de varios niños durante el primer día de clase. ANGEL MANSO

Varios profesionales sanitarios aconsejan retomar la rutina adelantando los horarios de forma progresiva y sin sobrecargar el inicio de las clases con actividades extraescolares

07 sep 2026 . Actualizado a las 08:20 h.

Se acabó el verano. No de forma literal, pues el calendario lo extiende hasta el día 21 de septiembre y muchos siguen de vacaciones. Sin embargo, desde el 1 de este mes, la rutina laboral se ha impuesto. Pronto lo hará también la educativa. El miércoles 9 comienza el curso escolar en Galicia. Vuelven los madrugones, las mochilas, los libros y las actividades extraescolares. La actitud para afrontarlo es lo primero, especialmente, para los más pequeños y jóvenes de la casa. Gonzalo Pin, pediatra y miembro del grupo de trabajo de Pediatría de la Sociedad Española del Sueño (SES), es una referencia nacional en el ámbito de los trastornos y problemas del sueño infantil. En cada vuelta al cole, recibe muchas preguntas por parte de las familias acerca de cómo gestionar este momento. Primero, recomienda paciencia. «Durante el verano, hemos cambiado nuestros hábitos, horarios e, incluso, la misma luz del día —anochece más tarde— ha retrasado nuestros relojes biológicos, también los de los niños», indica. Así, la mayoría tiende a despertarse más tarde, acostarse más tarde y hasta a comer más tarde.

Por ello, el segundo consejo que menciona el experto es que los cambios de rutina sean progresivos. Poco a poco. «Lo mejor es que fijemos la hora de despertarse cuando empiezan las clases, y contemos con las ocho o nueve horas que deben descansar los niños». Esto ayudará a conocer cuándo deben irse a dormir. Ahora bien, este cambio no debe ser brusco, sino paulatino. «Cada cuatro días, vamos adelantado diez minutos. Con ello, también se adelanta la cena, la hora del baño y todas las actividades secundarias que le van diciendo al cuerpo del niño lo que le toca hacer». Así, hasta llegar a la hora meta. Tercera recomendación: cuidado con los fines de semana, cuando tampoco se deben descuidar los horarios. «Durante los primeros meses del curso, los sábados y domingos no se deben variar los horarios en más de una hora», apunta. 

Rosa Pavo García, pediatra de atención primaria y miembro del Comité de Promoción de la Salud de la AEP, llama al sentido común. De hecho, uno de los errores que más le preocupa respecto a la vuelta a la rutina es que haya familias que sigan al pie de la letra las recomendaciones que leen o reciben, «sin pararse a reflexionar sobre qué les parece más adecuado para sus hijos y coherente para su familia en particular». Por eso, para el inicio de este nuevo curso recomienda calma y presencia. «Algunos niños son más rígidos, toleran peor los cambios, y sería ideal poder empezar antes. Es importante también la comunicación y la sinceridad: contarles y anticiparles los cambios; o hacerles partícipes de la planificación, dentro de sus posibilidades», destaca.

Lo mismo aconseja aplicar a los fines de semana. Los más pequeños no entienden de calendario: «Las rutinas les ayudan comprender lo que toca ahora y lo que viene después y eso les ayuda a calmarse. Por eso, es importante mantener unos horarios similares cada día: les proporciona seguridad», puntualiza. Esto no quiere decir que no se pueda dejar el sábado o el domingo para el ocio o para pasar tiempos con sus amigos, pero respetar sus horarios de comidas y descansos les ayudará a no sentir el cambio. «Sin sobrecargarse de cosas, puesto que también es importante aprovechar el tiempo libre de desconexión, sin planes», recuerda.

¿Y las siestas?

Las siestas son normales hasta los cuatro años, aproximadamente. A partir de los cinco, muchos niños dejan de necesitarla de forma natural. Este rango de edad coincide con el inicio de la etapa infantil en el colegio. «Hay muchos centros que no dejan tiempo para este descanso, así que cuando salgan, podemos darles la oportunidad de que se la echen, si la necesitan, durante media hora o veinte minutos», recuerda el pediatra. Eso sí, sin obligarles; hacerlo puede ser contraproducente ya que puede dificultar el descanso nocturno.

Especial atención a las pantallas. La recomendación de la Asociación Española de Pediatría es no permitirlas hasta los seis años; y entre los siete y los doce, no superar la hora diaria. «No es fácil, pero deberíamos marcar unos límites claros y mantenernos firmes, sin ningún tipo de concesiones. Todos sabemos que cinco minutos más, rara vez son solo cinco minutos más», destaca la doctora Pavo.

Dormir solo

Si con el inicio de curso, alguna familia piensa en dar el paso a que su hijo empiece a dormir solo, quizás es mejor esperar. «Lo que yo aprendí durante mi carrera profesional es que el dos detrás del uno. Hacemos un cambio, se adapta a ello, y hacemos otro», precisa el doctor Pin, quien considera que se ha introducido la prisa imperante en el siglo XXI en la maduración de los niños. El experto anima a hacerlo sin premura. «Si yo quiero que mi niño duerma solo, tengo que adiestrarlo a la seguridad de la soledad. Durante el día, tengo que salirme de su campo visual, que aprenda a jugar solo en su habitación o ir al baño solo cuando no haya tanta luz natural en el día», aconseja. De lo contrario, complicado será que se conforme con quedarse solo por la noche.

Begoña Castro, vocal de la Xunta de Goberno del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia (COPG) y presidenta de la sección de Psicoloxía Educativa de la entidad, divide las pautas para una mejor vuelta al colegio por edades. Para los de entre tres y seis años, las recomendaciones se centran en trabajar la seguridad, el apego y la exploración. «Es importante crear rituales de despedida breves y positivos. Nunca debemos engañar a los niños ni crear falsas expectativas, porque después lo pueden pasar muy mal. También debemos validar sus emociones sin dramatizar», señala.

La experta gallega pone el foco, además, en la calma. Nada de despertarse con prisas y estrés. «Es importante respetar los tiempos, cuanto más pequeños son, más calma. Si tenemos que levantarnos antes, lo hacemos, pero debemos intentar que, por ejemplo, desayune con tranquilidad, y llegue al colegio a tiempo, sin llegar tarde y sin transmitirle la idea de que mamá o papá se marchan corriendo», recuerda.

En la etapa de primaria, desde los seis hasta los doce, aproximadamente, es importante promover los buenos hábitos, la autonomía y las relaciones sociales. «Podemos establecer horarios más visuales, utilizando dibujos, tablas o calendarios colocados en la nevera o en algún lugar de la casa que todos podamos consultar. También es importante incluirlos en la toma de decisiones, porque ya tienen una edad en la que pueden tomar algunas, aunque el adulto siga siendo quien marque las directrices», precisa. Castro destaca el refuerzo de sus habilidades sociales o acompañarlos en los deberes que puedan tener, eso sí, sin hacerlos por ellos.

Por último, la adolescencia. Aquí debe primar la comunicación que, paradójicamente, suele ser lo que más se entorpece. «Es importante establecer límites claros, pero también con cierta flexibilidad, y apoyarles en la búsqueda de su propia identidad». La especialista saca a colación el control de las pantallas.

Cómo elegir las actividades extraescolares

Respecto a las actividades extraescolares, que se inician paralelamente al curso, la presidenta de la sección educativa del colegio de profesionales gallegos aconseja entender que el niño también puede decidir ir a la que más le atraiga, más allá de la que los padres puedan considerar imprescindible, como un idioma. «Si nos ponemos en el lugar del niño, lo entendemos perfectamente. Si a nosotros nos obligaran, después de salir del trabajo, a hacer una actividad que no nos gusta nada, probablemente también diríamos: “Mira, no, a esto no voy”», apunta. La doctora Pavo recomienda que no haya una sobrecarga de estas actividades en las primeras etapas de escolarización, «para que se puedan ir adaptando a la jornada escolar, que ya de por sí puede resultarles exigente», comenta.

Ahora bien, siempre se tienen que finalizar, salvo que haya un desagrado muy acentuado. «No puede ser que el niño diga que ahora no le apetece ir, y entonces, lo desapuntemos y lo cambiemos por otra actividad. Tiene que haber unas directrices bien marcadas y tiene que existir responsabilidad», sentencia la experta.

Los nervios

Algunos niños retoman las clases con ilusión y con ganas. Otros lo ven como una obligación o un espacio que no les resulta cómodo. «Si es la primera vez que van al colegio o cambian de etapa educativa, les ayudará tener información concreta sobre lo que les espera. Debemos escuchar cómo se sienten, ayudarles a poner palabras a sus emociones y validarlas, pero sin caer en el drama ni ceder si algún día nos piden quedarse en casa, puesto que no será de ayuda a medio ni a largo plazo», indica la pediatra. En general, lo más habitual es que el malestar desaparezca conforme pasan los días.

En cualquier caso, la doctora Pavo recuerda que los nervios son normales y están presentes en los humanos de todas las edades. «Es habitual que niños y adolescentes tengan dificultades para volver a clase, que pueden manifestarse como problemas de sueño, pérdida de apetito, irritabilidad o incluso dolores de cabeza y abdominales». Por eso, recomienda acompañarlos y explicarles que es normal experimentar emociones negativas ante estos cambios.

Los desayunos

Antaño, se repetía por activa y por pasiva que el desayuno es la comida más importante del día. Ahora, cada vez son más los profesionales que la describen como una ingesta más. Una visión que también se aplica a los niños. Ante la falta de tiempo, muchos tutores optan por darle al pequeño un bol de leche con cacao y cereales infantiles o galletas, pero este tipo de alimentos son, precisamente, los que los pediatras recomiendan evitar. «Si el peque no se despierta con hambre o no tenemos tiempo, puede ser más recomendable prepararles un bocadillo o una fiambrera con un menú de desayuno más saludable para que se lo tomen en el recreo o incluso de camino al cole», sugiere la experta de la AEP. Así, propone algunos cambios en el planteamiento de la dieta: «Un brik de leche entera siempre será mejor que un batido; hay que evitar zumos o preparados de frutas, porque a veces se nos olvida que es igual de fácil lavar unas uvas o pelar un plátano que abrir una bolsa de batido de fruta», apunta.

Los bocadillos deben ser de pan «de verdad» y en su interior, añadir una tortilla francesa, guacamole, humus de garbanzos, queso fresco con tomate natural o paté de sardinas casero. Incluso, recuerda la especialista, «se pueden hacer unas tortitas de avena, plátano y huevo, y guardarlas en un recipiente en la nevera», destaca la doctora, quien también simplifica las meriendas. «Las papeleras de los coles están llenas de briks de zumos y envoltorios de bollería y galletas industriales. Puede ser buena idea salir de casa por la mañana siempre con alguna pieza de fruta fácil de comer, esas tortitas que sobraron del desayuno o unos frutos secos para los más mayores», añade.

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.